Hace ya unos años perdí a tres personas a las que creía buenas amigas, muy buenas amigas. No pasó nada, ninguna pelea, ninguna discursión desencadenó nada simplemente se fueron, se fueron yendo, como desvanecidas, poco a poco desaparecieron. Cuando veo a alguna de ellas todavía me acuerdo y todavía me duele... 4 años después duele.
Esta situación y todo este tiempo me hizo pensar mucho. ¿De verdad tenemos amigos? ¿Hasta que punto pondríamos la mano en el fuego por los demás? Debo aclarar que tengo amigos, aquellas que se fueron no eran las unicas y otras se quedaron conmigo. Una vez separadas discutimos, gritamos una noche en una discoteca pero no hubo mas ruido, el resto fue calma. No dieron ninguna razón ni ninguna excusa. Supongo que las otras les caían mejor que nosotras. Yo no me fiaba de nadie.
Aquel año empezaba a estudiar periodismo y no esperaba ni por asomo encontrar amigos en la carrera. Los primeros meses del curso fueron horribles, caí con una gente que si bien no me hacían nada, me aceptaban y punto no encajaba con ellas. Por fin encontré unas personas, un día con los que me encontraba bien, dos chicas y dos chicos que ahora son mis amigos.
Con ellos también he pasado mis mas y mis menos. Puede que cuando acabemos este año de estudiar no los vuelva a ver, pero se que estarán ahí. Lo he pasado mal a veces y me he sentido excluida. Yo metí la pata cuando dos de ellos hicieron algo que a mi no me gustó nada. Lo acepté pero ya nada ha vuelto a ser como antes aunque he tratado por todos los medios de arreglarlo y he pedido perdón.
Me llegaron a decir que 'claro que yo tenía mis amigas' y que 'es que tienes un carácter muy difícil' supongo que si, que a veces lo tengo y lo reconozco. Pero lo importante es que me fio de ellos tanto como de mis amigas, mis amigas de toda la vida por las que pondría la mano en el fuego porque se que aunque no las viera en años, podría seguir llamandolas a pedirles un favor.
¿Pero que haría por ellas? y lo que es más importante ¿que harían ellas por mi? No tengo ni idea, eso es algo que supongo que no sabré nunca, no sabré realmente quien es mi Sam (o si) quien sería capaz como en El Señor de los Anillos de acompañarme en mi camino hasta el Monte del Destino.