lunes, 17 de enero de 2005
Si, si, la primera vez que nos acostamos con alguien. No se como podemos darle tanta importancia a ese momento. Lo más importante es que te sientas preparado, que tengas ganas. Durante siglos el momento se ha mitificado, sobre todo la para mujer, pero también para el hombre. Para ellos era una obligación no llegar vírgenes al matrimonio y para ellas era una una obligación llegar vírgenes al matrimonio.

En esto como en casi todo tiene mucho que ver la educación. Lo que veamos en casa, como actúan nuestros padres o nuestra familia, lo que nos hayan dicho o insinuado que piensan sobre el tema influirá seguro de manera decisiva en lo que pensemos sobre este tema y aunque sea de manera inconsciente haremos lo que sea de acuerdo con esos actos.

Mantengo firmemente que lo único que hace falta para ese momento es convicción y ganas de hacerlo, estar seguro. Después de eso todo vendrá rodado. Y no lo digo al tun tun, lo digo por experiencia. Perdí la virgidad ya mayor pero segura y convencida. Todo eso hizo que me deshinibiera, que no tuviera ningún prejuicio y ganas de pasarlo bien y probarlo casi todo.

Me reí mucho y disfruté más. No fue con el hombre de mi vida, no le quería, seguramente ni siquiera me gustaba y muchos de vosotros estaréis pensando que qué triste. Ni mucho menos. Seguramente si me hubiera acostado la primera vez con alguien que me gustara hubiera estado acojonada, sin saber que hacer, ni que decir.

Se que para muchos, y sobre todo para muchas ese momento debe ser con alguien especial, alguien a quien quieres. Eso es lo bonito, cada uno puede decidir que hacer, con quien y en que momento. Eso defiendo la libertad sexual, pero sobre todo con este tema quiero decir que no hay que mitificar ese momento, que no pasa nada, que el sexo sin amor la primera vez puede ser muy satisfactorio. Sólo hace falta convicción.

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Publicado por Desconocido @ 15:28  | Cosas mías
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