lunes, 24 de enero de 2005
Todo en torno a esta tribu de guerreras es un enigma: ¿dónde habitaron y por cuánto tiempo? ¿Conquistaron Libia? ¿Y Egipto? ¿Se amputaban los pechos? Pero, sobre todo, ¿existieron o son leyenda? Súbase con nosotros al carro de las respuestas.

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Valerosas combatientes, cuya sociedad excluía a los varones, las amazonas fueron calificadas por Homero de antianeirai (las que van a la guerra). Y en la Iliada nos cuenta, entre otras cosas, que Pentesilea, su reina, acudió con otras 12 de sus compañeras en ayuda de los descorazonados troyanos. Todas murieron en la batalla, incluida Pentesilea, fulminada por una flecha de Aquiles. Tanto el arte griego como la literatura poshomérica son harto recurrentes en imágenes y referencias a estas mujeres de fábula.

En el último siglo, y sobre todo en las últimas décadas, los hallazgos arqueológicos dan cada vez más visos de realidad a su leyenda, pero las hipótesis y preguntas en torno a ellas proliferan.
En cuanto a su forma de vida, todos los autores que hablan de ellas coinciden en que formaban una nación independiente y nómada, gobernada por una reina –algunos dicen que por dos, una para los asuntos domésticos y otra para los militares–. Se dedicaban a la agricultura, a la caza y a la doma de caballos, arte en el que eran expertas, amén de adiestrarse para combatir. Para que su sociedad no se extinguiera, celebraban reuniones rituales con los escitas, o con los gargarios, con los cuales convivían hasta quedar embarazadas. Los varones que resultaban de esa unión eran entregados a sus padres, aunque hay quien insiste en decir que eran asesinados sin contemplaciones, mientras que las niñas eran críadas por ellas.

La mayor disparidad de opiniones entre los autores clásicos se produce en cuanto a su procedencia y asentamiento. Herodoto, por ejemplo, decía en el año 450 a. C. que, tras ser capturadas por los atenienses en la batalla del río Termodonte, en la costa sur del mar Negro, se asentaron junto al lago Meotis, en la comarca de los escitas, con algunos de cuyos jóvenes se habrían unido y emigrado más al norte, hacia tierra sármata. También Lisias las sitúa a orillas del río Termodonte, en Beocia, donde fueron halladas numerosas tanagras –estatuillas– que las representan. Pausanias afirma que vivían en la zona de las montañas del Cáucaso, extendiendo su dominio hacia el mar Caspio, y Estrabón, que se instalaron junto al río Memadalis, en las montañas de Albania.

Mientras Diodoro de Siculo asegura que se expandieron y conquistaron territorios en Asia Menor y África, como Libia o Egipto, y que fundaron numerosas ciudades con su nombre, como Amazonium en el Ponto, o los de sus reinas, como Smyrna en Turquía. En muchas de estas urbes fueron acuñadas monedas en honor de sus fundadoras que pueden verse en la página web de la historiadora Francisca Martínez-Cano Abreu, donde también se hace referencia a bajorrelieves y otros objetos artísticos de mujeres armadas, las hoplitidas, o de espartanas llamadas fenomeridas que combatían desnudas, o las hipodamías, domadoras de équidos, prueba de que las amazonas no eran un caso aislado de mujeres luchadoras e independientes en la época.

A pesar de todos los testimonios habidos sobre ellas, los mismos griegos se dedicaron a sembrar la duda sobre la existencia real de estas indómitas guerreras, capaces de vivir sin hombres y de vencerlos en la guerra. Símbolo amenazador para la masculinidad de los héroes, fueron primero convertidas en seres sobrenaturales y mitológicos para explicar su misteriosa fortaleza. Y luego pasaron a formar parte de narraciones en las que son derrotadas y humilladas por semidioses como Hércules, Belorofonte o Teseo.

Hoy, cada vez es más creciente la aceptación de que fueron tan reales como los escritores que hablaron sobre ellas. Y existe la tesis, defendida por arqueólogas como Marija Gimbutas o Jeaninne Davis Kimball, o escritoras como Riane Eisler y Jessica Salmonson, de que fueron las herederas de antiguas sociedades matriarcales a las que pertenecieron numerosas reinas de la Grecia clásica. Las amazonas han salido ya de las páginas de los antiguos poetas para introducirse en nuestros hogares a través de series televisivas como Xena o Hércules. Y su imagen sigue tan presente en las modernas heroínas como hace tres mil años.

Gloria Garrido

Algunas pistas falsas

A. Creencias. buena prueba del pensamiento masculino griego que contribuyó a diluir la creencia en las amazonas es esta frase de Estrabón: «Creer que un ejército de mujeres, o una ciudad, podría organizarse sin hombres e invadir el territorio de otros pueblos es igual a creer que los hombres de esos tiempos fueron mujeres y las mujeres, hombres».

B. Ausencia de restos arqueológicos. la falta de hallazgos que refrenden sin lugar a dudas la existencia de una sociedad como la de las amazonas no es concluyente para negar su realidad histórica, pues, dado que era un pueblo nómada, es posible que no edificaran construcciones resistentes al paso de la historia.

C. Amputación de un seno. algunas leyendas dicen que a las niñas se les amputaba o cortaba el pecho derecho para que tensaran con más facilidad el arco, pero esto no tiene ninguna base real ni se evidencia en ninguna representación artística en las que únicamente se las ve con el seno derecho cubierto.

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Tres Hipótesis...

…TRES HIPÓTESIS

Simbolismo mitológico
A principios de siglo, y antes de ser halladas las primeras tumbas de doncellas guerreras en Siberia, algunos investigadores sostenían que las leyendas sobre amazonas obedecían a una ilustración mítica de las amenazas que acechaban a los griegos en las costas de Asia Menor. Tesis que explicaría la creencia de que eran derrotadas y humilladas por héroes griegos a quienes se encargaba siempre dominar a monstruos. Por otra parte, es posible que el origen de esta leyenda estribara en historias de viajeros que habían hallado en sus incursiones por esas tierras sociedades gobernadas únicamente por mujeres.

Imperio matriarcal
Según escritoras como Riane Eisler y Jessica Salmonson, las amazonas procedían de un imperio matriarcal fundado, gobernado y defendido por mujeres. Las primeras habrían sido las hesperianas o gorgonas, guerreras libias originarias de Tritonia, una isla en la costa africana supuestamente destruida por la acción volcánica y cuyo único vestigio actual serían las Islas Canarias. En una línea similar, la arqueóloga Marija Gimbutas sostiene que el continente estaba poblado por tribus gobernadas por mujeres.

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Isla de Lemos
Según el relato mitológico de Apolonio de Rodas, los argonautas llegan a la isla de Lemnos, al norte de Grecia y la hallaron habitada sólo por mujeres, cuya reina Hypsipyle les recibió con agrado. Pues bien, en el último siglo numerosas excavaciones arqueológicas realizadas en Poliochni, localidad de esta isla, han sacado a la luz un gran poblado con casas espaciosas y bien distribuidas, circundado por una muralla de cinco metros con ranuras para arqueros, un dato curioso teniendo en cuenta que las amazonas eran expertas arqueras.


Y UNA PRUEBA…

La única investigación arqueológica que demuestra la existencia de sociedades matriarcales en la época de la guerra de Troya, y en esa parte del mundo, es la de la arqueóloga californiana Jeaninne Davis Kimball. Entre 1994 y 1995, ella y su equipo hallaron 50 túmulos en la frontera kazaia, cerca de la ciudad de Pokrovla, al sur de Rusia, con esqueletos de mujeres enterradas con sus armas. Las fracturas de huesos producidas en combate descartan toda posibilidad de un uso ritual de estos instrumentos. Los sármatas, relacionados con las amazonas por Heródoto, enterraron a sus muertos en esta misma zona sobre el 400 antes de nuestra era. Incluso aunque las mujeres de Prokovna no fueran las de Troya, es seguro que tribus nómadas de mujeres guerreras ocuparon las estepas euroasiáticas a principios de la Edad de Hierro.

Cuatro preguntas clave

¿De dónde procede el nombre de Amazonas?
En la lengua persa antigua, el sánscrito, parece que existió la denominación uma soona, que quiere decir ‘hijo de Uma’, una diosa lunar. Pero tradicionalmente se cree que se debe a dos vocablos griegos a = sin; mazon = mama (sin mama).


¿Cuánto vivieron?
Durante todo un milenio, que es el lapso de tiempo en el que aparecen en los relatos antiguos. Se supone que la guerra de Troya tuvo lugar sobre el 1200 antes de nuestra era y, luego, en el año 700 a. n. e. tiene lugar la batalla contra los atenienses.


¿A qué dioses prestaban culto?
A Ares, dios de la guerra de origen nórdico, y también a Artemisa, diosa cazadora y lunar procedente de Asia. Y este último culto puede tener relación con la amputación de su pecho.


¿Por qué se dio el nombre de esta tribu de mujeres a el río Amazonas?
Inicialmente se llamaba Marañón, pero cuando Orellana y los conquistadores españoles se encontraron en sus orillas con tribus indias, cuyas mujeres defendían aguerridamente el territorio, lo bautizaron como Amazonas. Se dice también que este nombre procede del término indio amazona, que significa `destructor de barcos´, nombre que se da a la ola gigante que recorre el río.
Publicado por Desconocido @ 0:21  | Mitología
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