Orígenes de la guerra
La manzana de la discordia es el episodio que en realidad estuvo en el origen de la Guerra de Troya. En los desposorios de Tetis y Peleo, todos los dioses fueron invitados, salvo la Discordia, por temor a que trajera consigo los atributos que producían desavenencias y animadversión entre dioses y humanos.
Juicio de Paris (Rubens)
Ofendida la Discordia, arrojó con despecho una manzana entre los invitados que debería ser degustada por la más hermosa de las deidades presentes. Se tomó el acuerdo de que fuera Paris, hijo del rey de Troya quien juzgara sobre el particular. El joven príncipe, consideró que la más hermosa de las diosas era Afrodita y le entregó la manzana de oro. De nada sirvieron las protestas de Atenea y Hera.
En premio Afrodita, que conocía la debilidad de Paris por la belleza femenina, le prometió que le ayudaría a conseguir la más hermosa de las mujeres. Esta no era otra que la esposa de Menelao, la bella Helena. El disgusto y la cólera de la diosa Hera no se hicieron esperar; desde ese mismo momento, se enemistó con Paris y Afrodita, y desbarató los planes para raptar a Helena, fabricando una imagen, similar a la figura real de Helena y mientras Paris creía haberla arrebatado y seducido, la verdadera Helena viajaba, en compañía de Hermes, hacia Egipto, en donde sería cuidada y custodiada por el rey Proteo.
Mas Paris, ayudado por Afrodita, no sólo consiguió raptar a Helena, sino que también se llevó los tesoros que Menelao tenía guardados en su reino de Esparta. Cuando el engaño fue descubierto, Menelao declaró la guerra a Troya y reunió a numerosos y expertos guerreros que zarparon en sesenta naves al mando del gran Agamenón, hermano de aquél y rey de Argos.