Lunes, 21 de febrero de 2005
Animales que predicen cat?strofes

El reciente maremoto del oc?ano ?ndico dej? tras de s? miles de v?ctimas humanas. Pero en el Parque Nacional de Yala, en la castigada costa oeste de Sri Lanka, no se encontr? ni un solo animal muerto. Todos lograron ponerse a salvo. ?Percibieron se?ales que los turistas no fueron capaces de identificar? ?Pueden los animales anticiparse a las tragedias? La comunidad cient?fica busca respuestas.

Las aves se congregaron en bandadas y volaron hacia el interior de las llanuras que cubren la mayor parte de los 1.300 kil?metros cuadrados del Parque Nacional de Yala, en Sri Lanka. Los elefantes emprendieron una retirada hacia las monta?as. La fauna del parque parec?a atender a una extra?a llamada. B?falos, ciervos y sambares siguieron los pasos de los paquidermos. Todos, parec?an o?r la misma `voz?. Todos menos los turistas que recorr?an el parque. Poco pod?an imaginar que en ese momento, a pocos kil?metros de all? y bajo las aguas del ?ndico, se acababa de producir el mayor terremoto registrado en la Tierra desde hac?a 40 a?os. Las olas comenzaron su avance. Dos horas despu?s llegaban a las costas de Sri Lanka penetrando tres kil?metros y medio hacia el interior con una fuerza devastadora. Los hoteles de la costa quedaron destruidos. Y al menos 60 turistas perecieron. Pero en el parque no se encontr? ni un solo animal muerto. ?Percibieron los animales el peligro a miles de kil?metros de distancia? ?Qu? se?al les lleg? para que tuvieran tiempo de ponerse a salvo?


Los cient?ficos llevan siglos buscando una explicaci?n l?gica a estas manifestaciones animales. Sin embargo, las investigaciones de ge?logos y zo?logos van coincidiendo en las explicaciones. Cuando se genera un terremoto, se desencadenan alteraciones f?sicas en la superficie terrestre. En primer lugar, se producen cambios en el equilibrio el?ctrico del aire cuando los movimientos tect?nicos liberan cargas el?ctricas por la flexi?n de los minerales. En segundo lugar, el movimiento y la fractura de la corteza terrestre producen gran cantidad de ruido; ondas sonoras de baj?sima intensidad que se adelantan al se?smo como aviso de la ruptura. Despu?s, hay un afloramiento de gases subterr?neos, especialmente de gas rad?n, que permanece en el subsuelo antes de los grandes terremotos. En cuarto lugar, cuando el calor generado por la fricci?n y la ruptura de las rocas alcanza las aguas subterr?neas, se genera un vapor que escapa a la atm?sfera formando nubes serpentiformes. Por ?ltimo, la actividad s?smica origina cambios en el magnetismo terrestre.

Todas estas circunstancias provocan variaciones el?ctricas, magn?ticas, sonoras, visuales y olfativas. Y todas son perceptibles por los sentidos, siempre y cuando ?stas sean lo suficientemente agudas. Y es ah? donde los animales nos llevan ventaja. De todas estas variaciones, los hombres s?lo percibimos las visuales, pero las nubes de los terremotos no siempre se producen y, en caso de hacerlo, habr?a que saber interpretarlas. El resto de las se?ales se nos escapan. El o?do humano es sensible a las ondas sonoras entre 1.000 y 4.000 ciclos por segundo (CPS), mientras que los infrasonidos previos a un se?smo suelen ser de unos 100 cps.

Sin embargo, para algunos animales, como los elefantes, estos infrasonidos est?n dentro de su rango auditivo y son de uso diario. En las sabanas de ?frica, los guardas del siglo pasado comentaban que exist?a una extra?a percepci?n entre los grupos de elefantes de una zona. Cuando se cazaba a alguno, el resto de las manadas del ?rea desaparec?a. A fines del siglo XX, la cient?fica Joyce H. Poole descifr? el enigma. Por medio de infrasonidos, los elefantes pueden comunicarse a kil?metros de distancia. As? que su o?do est? preparado para o?r la llamada de alerta de la Tierra cuando se quiebra su superficie.

Detectar el olor de los gases emitidos por la corteza terrestre tambi?n es una tarea f?cil para algunos `especialistas?. Mientras nosotros tenemos cinco millones de c?lulas nerviosas olfativas, un perro posee unos 220 millones. Y la capacidad de percepci?n de cada una de ellas es muy superior a las nuestras; tanto, que los cient?ficos estiman que el olfato de un perro es un mill?n de veces superior al humano.

Con los cambios en las condiciones electromagn?ticas de la superficie terrestre sucede lo mismo. Las aves migratorias se gu?an por estos campos de energ?a y algunas, como las marinas o los petirrojos, detectan ?nfimos cambios en el magnetismo terrestre. Por ?ltimo, los se?smos generan vibraciones que se trasmiten por el suelo y el agua a miles de kil?metros de distancia. Y como sism?grafos de precisi?n, ciertos animales las perciben y diferencian, por su frecuencia e intensidad, de las miles de vibraciones diarias.

Ese `sentido de la vibraci?n? es el que permite a las abejas facilitar las coordenadas de un campo de flores a sus compa?eras o el que ayuda a que un petirrojo diferencie los movimientos de sus cong?neres de los de un gato que se acerca. Entre los animales este sentido es un medio de comunicaci?n m?s. Es f?cil, pues, imaginar que el mensaje de un terremoto de intensidad 9 les llegar?a fuerte y claro. Pero a?n quedan m?s preguntas. Cuando las olas asolaron el Parque Nacional de Yala, ?c?mo se enteraron los animales que no ten?an o?dos infras?nicos o `sentido de la vibraci?n?? Tal vez la vida de la selva nos d? la respuesta.

Cuando un predador anda de caza, la selva se calla a su paso. Se produce un silencio en un lugar donde cientos de sonidos componen un todo. Este mutismo se debe a las llamadas de alerta que emiten algunos animales vig?as. En India y Sri Lanka son los monos langures, pavos reales y sambares -un tipo de ciervo- los que gritan estas voces. Tal vez, tras la percepci?n de los grandes `especialistas? sensoriales, como aves marinas, elefantes, leopardos, perros y gatos dom?sticos, el resto de los habitantes de Yala recibi? el aviso y se puso a salvo. Todos, menos los humanos.

Fernando Gonz?lez Sitges - El Semanal

?Por qu? ellos presienten el peligro. . .


Gatos. Los primeros en huir ante las vibraciones.

Estos felinos tienen un elevado `sentido de la vibraci?n?. Por eso, ante cualquier movimiento, son los primeros en desaparecer. En los pueblos que rodean el siciliano volc?n Etna, todos los campesinos tienen gatos en casa como `detectores s?smicos?. Si todos los gatos escapan en un intervalo corto de tiempo, los campesinos los imitan y se alejan del volc?n.

Aves migratorias. Si el magnetismo se altera, echan a volar.

La misma lectura de los campos magn?ticos que utilizan para sus migraciones les permite a estas aves detectar cualquier cambio electromagn?tico producido por un se?smo. Antes de que se produzca, levantan el vuelo conjuntamente y huyen de la zona que ser? afectada. Las aves enjauladas se muestran agitadas ante la llegada de los temblores.

Peces gato. Saltan y nadan como enloquecidos

Esta especie es capaz de percibir las peque?as corrientes el?ctricas que circulan por los sustratos del suelo en el momento previo al terremoto. Cuando las notan, saltan fuera del agua y nadan de forma enloquecida. En Jap?n, un pa?s con una tr?gica historia de terremotos, usan este tipo de peces y las carpas doradas como `detectores?.

Tiburones. Ante cambios de presi?n, se alejan hacia el fondo

Los tiburones de estuario son capaces de captar los cambios en la presi?n del agua que anteceden a un hurac?n. As? lo hicieron con el hurac?n Charley, en agosto de 2004. Doce horas antes de su llegada hab?an escapado a aguas profundas para ponerse a salvo. Esa especial sensibilidad tambi?n les permite advertir las alteraciones producidas por los se?smos.

Elefantes. Al menor infrasonido, empieza la Carrera.

Su capacidad para captar infrasonidos les facilita o?r cualquier fractura de la corteza terrestre. Adem?s, a trav?s de la planta de sus patas pueden captar los microtemblores que se producen antes de un se?smo, lo que demostrar?a que los paquidermos tienen un gran `sentido de la vibraci?n?. Han sido los grandes supervivientes de la cat?strofe del ?ndico.

Perros. Aullidos antes del se?smo.

Al ser los m?s cercanos al hombre, estos animales dom?sticos son, junto con los gatos, los que en m?s ocasiones han avisado de la llegada de un terremoto. Los perros, unas horas antes de que se produzca un se?smo, se muestran inquietos, empiezan a moverse de forma nerviosa y ladran incansablemente. Despu?s, emprenden la huida definitiva.



...y nosotros no?


La vista, el ?nico sentido que alerta
De las cinco se?ales f?sicas que anteceden a un movimiento s?smico (cargas el?ctricas, ondas sonoras de baja intensidad, afloramiento de gases del subsuelo, modificaciones en el magnetismo terrestre y nubes de vapor por la fricci?n de las rocas), los humanos s?lo detectamos las ?ltimas, que son visuales. El resto son ajenas a nuestros sentidos.


Pobre de o?do
El hombre es sensible a las ondas entre 1.000 y 4.000 ciclos por segundo. Los sonidos que provoca la corteza terrestre al fracturarse no alcanzan ese umbral.


Escaso de olfato
Este sentido es, en el ser humano, un mill?n de veces menos preciso que el de un perro y no nos permite detectar la liberaci?n de gases previos a los se?smos.


Carente de `sistema de aviso?La combinaci?n de un o?do y aparato fonador limitados impide a los humanos comunicarse a distancia. La tecnolog?a ejerce hoy esa funci?n.


Sin `detectores? magn?ticos
No percibimos los cambios en el magnetismo terrestre que se producen en un se?smo porque el cuerpo no puede procesar esas se?ales.


Sin `sentido de la vibraci?n?A diferencia de otros animales, no captamos las vibraciones que se trasmiten por el suelo y que ellos recogen a trav?s de las patas.
Publicado por .AuStRaLiA. @ 16:12  | Otros
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