Esta ha sido una semana de aniversarios, hoy se cumple un añito de la victoria de los socialistas en las Elecciones Generales. A pesar del atentado del 11 de marzo el Gobierno de entonces decidió no suspender las elecciones en la creencia que al ser demasiado seguidas las elecciones y el atentado volverían a ganar como les daban todas las encuentas. Pero esto no fue así. La sociedad española cansada de la ocultación de la verdad por parte del partido del Gobierno acudió de manera masiva a la urnas lo que propició en cambio en el poder.
No fue, como piensan muchos, que los votantes del PP se fueran y votaran al PSOE. Esos casos fueron muy pocos. La verdadera diferencia entre las elecciones del 2000 con las de 2004 fue la participación, sobre todo la de los jóvenes. Los atentados y las manifestaciones posteriores concienciaron a aquellos que votaban por primera vez y a los menores de 25 años que era necesario acudir a las urnas aunque fuera como medio de protesta por la mala gestión de la crisis.
Fueron esos jóvenes los que votaron al PSOE y los que le dieron la victoria, los votantes del PP siguieron sin cambiar su voto. El problema de las 'izquierdas' es que estos si que penalizan a sus políticos no votando o votando a partidos minoritarios estilo partido del cannabis. En este caso el voto se optimizó, el famoso 'voto útil' tuvo su efecto perjudicando a IU pero beneficiando al partido socialista.
Fue quizá la jornada electoral más emocionante, puede que incluso este al mismo nivel que las primeras elecciones a cortes constituyentes. Las circunstancias de esa emoción eran muy diferentes. El caso es que el Gobierno cambió después de tres días de medias verdades y cosas no dichas. El PP retrasó la comparecencia del ex Ministro del Interior para decir que habían encontrado una furgoneta en Leganés con la cinta famosa cuando todo el mundo sabía (prensa extrajera y oposición) que el vehículo había aparecido y que la pista islámica era la importante y no la de ETA.
Desde la aparición de Otegui por la mañana la cosa había sido más que mosqueante, sobre todo porque ese... (no se como llamarle) personaje, bueno, que le había faltado decir que el no había mandado a nadie hacer nada. Todo el mundo da credibilidad cuando ETA reivindica, sin embargo no cuando desmiente, lo cual es bastante contradictorio. A partir de ahí Aznar no apareció en rueda de prensa hasta las 13:30 horas y dijo que ETA era la pista de manera velada.
Después los acontecimientos se sucedieron sin remedio, la llamada del Presidente del Gobierno a los medios de comunicación para que estuvieran convencidos de que el autor era ETA. El País, cayo en la comodidad de creer a la, se supone, fuente más fiable del país como era Aznar esos momentos y tituló en primera con el nombre de ETA. Pedro J, director del mundo no cayó en la llamada y no se refirió a ETA en el titular, sino que simplemente se refirió como un terrorismo en genérico.
Mientras la socidad bullía, Internet se convirtió en la mayor fuente de información y todo el mundo podía ver como en la prensa internacional se daba por hecho que el atentado era obra de Al Qaeda. Los hijos les contaban a los padres lo que iban viendo en la red a medida que pasaban las horas. El viernes día 12 las calles de las ciudades de toda España se llenaron de gente para condenar el terrorismo y en muchos casos para pedir a los políticos que dijeran la verdad que antes de votar se quería saber la autoría, era evidente que se estaba convirtiendo en un tema importante.
El sábado llegaron las manifestaciones 'ilegales' que de ilegales no tienen nada, porque la voluntad de los ciudadanos no puede ser ilegal. El PP culpó de la convocatoria de estas manifestaciones supuestamente espontáneas a el PSOE, estos negaron el hecho. El caso es que directamente en partido no convocó a los manifestantes, pero si algunos de sus socios o simpatizantes a título personal, de eso estoy convencida. A punto estuvo la policía de tener que disolver las concentraciones sin embargo no podían cargar contra ancianos y niños.
Del 11 al 14 de marzo de 2004 se vivió un despertar de la conciencia social de España. Se demostró que los valores éticos y morales importan más a la gente a la hora de votar que la economía. Las políticas exteriores de el PP cavaron su tumba. Por aquellos entonces lo que no había conseguido ni el Prestige ni la guerra de Irak lo consiguieron los atentados porque por mucho que digan los socialistas el caso es que si ETA hubiera sido la culpable ellos no hubieran ganado las elecciones, que sin atentados su victoria era muy poco probable. El 11 M fue el empujón definitivo para los jóvenes votantes muy reacios a acudir a las urnas.