Martes, 29 de marzo de 2005
"...Algo asomaba detr?s de los orcos. No se alcanzaba a ver lo que era; parec?a una gran sombra, y en medio de esa sombra hab?a una forma oscura, quiz? una forma de hombre, pero m?s grande, y en esa sombra hab?a un poder y un terror que iban delante de ella".
"Lleg? al borde del fuego y la luz se apag? como detr?s de una nube. Luego, y con un salto, la sombra pas? por encima de la grieta. Las llamas subieron rugiendo a darle la bienvenida, y se retorcieron alrededor; y un humo negro gir? en el aire. Las crines flotantes de la sombra se encendieron y ardieron detr?s. En la mano derecha llevaba una hoja como una penetrante lengua de fuego, y en la mano izquierda empu?aba un l?tigo de muchas colas".
"?Por el puente! - grit? Gandalf, recurriendo a todas sus fuerzas - ?Huid! Es un enemigo que supera todos vuestros poderes. Yo le cerrar? aqu? el paso. ?Huid!"
"El Balrog lleg? al puente. Gandalf aguardaba en el medio, apoy?ndose en la vara que ten?a en la mano izquierda; pero en la otra relampagueaba Glamdring, fr?a y blanca. El enemigo se detuvo de nuevo, enfrent?ndolo, y la sombra que lo envolv?a se abri? a los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimi? el l?tigo, y las colas crujieron y gimieron. Un fuego le sal?a de la nariz. Pero Gandalf no se movi?".
"?No puedes pasar!" "En ese momento, Gandalf alz? la vara y dando un grito golpe? el puente ante ?l. La vara se quebr? y le cay? de la mano. Una cortina enceguecedora de fuego blanco subi? en el aire. El puente cruji?, rompi?ndose justo debajo de los pies del Balrog, y la piedra que lo sosten?a se precipit? al abismo mientras el resto permanec?a all?, en equilibrio, estremeci?ndose como una lengua de roca que se asoma al vac?o".
"Con un grito terrible el Balrog se precipit? hacia delante; la sombra se hundi? y desapareci?"...
-He ganado - se dijo Gandalf. Luego ri? tontamente y salud? con la mano a sus compa?eros, al otro lado del puente.
-?ste se cae - le murmur? Boromir a los hobbits.
De s?bito, las colas del l?tigo del Balrog ascendieron inesperadamente y envolvieron las rodillas del mago, quien cay? al suelo y trat? de asirse a la piedra en un ?ltimo intento de no caer al precipicio.
-?Veis? Est? tonto, ji, ji...
-?Huid, insensatos! - grit? Gandalf antes de deslizarse al vac?o.
-?Pues no te lo voy a discutir! - respondi? Boromir, a quien le hab?a venido la vena humor?stica en tan cr?tico momento.
Pronto, el mago desapareci? y se perdi? en aquel abismo impenetrable...
Los cuatro hobbits, que en un principio se negaban a creer la horrible escena que acababan de presenciar, rompieron a llorar desconsoladamente. Frodo llor?. Sam llor?. Merry llor?. Pippin llor?. Bueno, lloraron los cuatro, pero dicho as? se consigue m?s dramatismo. Sam aprovech? para rodear a Frodo con sus brazos y darle un besito de consuelo. Boromir dej? de re?r e intent? mostrarse triste, para estar a la altura de las circunstancias. Legolas y Gimli tardaron un poco en darse cuenta de lo sucedido porque estaban haciendo un pulso chino; pero cuando se percat?, Legolas, que hab?a perdido el pulso, tambi?n rompi? en llanto. El enano no llor? porque los Enanos son muy machotes. Aragorn tampoco lo hizo, debido a que era el descendiente de Isildur, y el heredero al trono de Gondor y dem?s historias.
-Ejem... - dijo. Y no fue un carraspeo, sino que pronunci? la palabra "Ejem", con sus cuatro letras, y con la "j" alta y clara - No quiero parecer insensible, pero... ahora soy yo el jefe. ?Moved el culo, gusanos! ?Parec?is maricones! Atajo de nenas... ?En marcha, joder! ?Un, dos, un, dos, un, dos...!

Mientras tanto, Gandalf no hab?a muerto, y el Balrog tampoco (sorprendidos, ?eh?. Je, je...), sino que ambos ca?an sin remedio desde una altura inconmensurable, sin poder hacer nada al respecto. En un comienzo se pusieron a hacer acrobacias a?reas, pero de eso ya hac?a un rato. La situaci?n empezaba a resultar aburrida. Llevaban tres cuartos de hora cayendo. Gandalf ya ten?a ganas de morirse para que lo resucitaran en las Tierras Imperecederas. Hac?a un cuarto de hora que se hab?a quedado af?nico de tanto gritar. El Balrog, a su vez, se iba chocando contra una de las paredes.
Pasaron veinte eternos minutos m?s, hasta que al fin llegaron a alg?n sitio. Cayeron en un estanque subterr?neo de aguas heladas, y la algidez casi le hiela el coraz?n al mago. Ya no prestaba atenci?n a su letal enemigo. Confuso, sali? a la superficie.
-?Ay, qu? fr?a, qu? fr?a! - gimi? - ?Vaya ca?da!
-?D?melo a m?, que he ca?do en plancha! - dijo el Balrog.
Justo entonces asomaba en el agua, pues hab?a ca?do m?s profundo que ?l.
-??T?!! - grit? Gandalf - ?Soy un servidor del Fuego Secreto, que es due?o de la llama de Anor! ?Vuelve a la Sombra!
-Corta el rollo, viejo...
-?Llama de Ud?n!...
-?Que te calles!
-??
-No pongas esa cara. ?S?, como ves puedo hablar! Pero claro, ?qu? sabr? de eso el Se?or Mago? Precisamente quer?a intercambiar unas palabras, pero ?l no, ?ten?a que romper el puente!
-??????????
-?S?, pedazo de salvaje! Luego dec?s de los orcos... ?No sabes que hablando se entiende la gente?
-Huyhuyhuy, creo que me he perdido... ?T? quer?as hablar conmigo?
-Nada m?s. Pero t? en seguida sacas la espadita y...
-?Y por qu? llevas un l?tigo con tantas colas y una espada de fuego y...?
-A ver, figura, te explico: uno est? durmiendo la siesta tranquilamente en su casa (s?, mi casa, porque cuando yo me instal? por estos lares aqu? no hab?a nadie. Pero luego empezaron a venir okupas a montones...). Pues uno est? durmiendo la siesta y de repente le cae una piedra en la cabeza. ?Pero qu? piedra, se?ores! ??Vaya una piedra!! ?Sabes desde qu? altura cay? esa piedra? ?Sabes qu? velocidad lleg? a coger esa piedra? ???Mira qu? chich?n!!! - s?, la verdad es que ten?a un buen bulto - Eso es levantarse con el pie izquierdo, me cago en la leche. Encima un imb?cil se pone a tocar el tamborcito de las narices. Yo dije "Vais a ver lo que es bueno", porque estaba bastante mosqueado, y mi mujer me dijo "?No, cari?o, no vayas, puede ser peligroso!", pero...
-Tu mujer.
-S?. S?, mi mujer. ????Qu? pasa?!!!
-?No, no, nada! Contin?a.
-Hmmm... Y por eso cog? estas armas, para ver qu? pasaba. ?O es que t?, si unos gamberros entran en tu casa cuando est?s haciendo la siesta no saldr?as con una escoba o algo?
-Yo no tengo casa.
-Pobre desgraciado... Pues sal? a investigar, y encontr? a esos orcos idiotas, y a los trolls, y al verme se fueron corriendo y jugamos un rato al rat?n y al gato (oye, qu? rima m?s chula). Al final los pill?, c?mo no, pero me dijeron que los alborotadores eran una troupe gracios?sima. Me dijeron que parec?an circenses, y que los dirig?a un mago. Y yo dije "?Aj?, yo les ense?ar? a montar un circo en mi casa!"?
-Si lo llego a saber voy por el Caradhras...
-...Y cuando os encuentro a vosotros tambi?n os vais corriendo, lo cual me parece l?gico, porque reci?n levantado ten?a unas pintas... Os voy a instar a abandonar este lugar y cuando parece que os vais... ?pumba!, te cargas el puente. Ya me advirti? mi churri. Pero yo me dije "Pues ahora te vienes conmigo, por imb?cil"...
-Hey, un momento, que yo no te he faltado al respeto, ?eh? -?Faltar?a m?s! ?Encima querr? insultarme! No te jode...
-?Y por qu? tienes alas si no puedes volar? Vaya birria.
-?Oye, no te metas con mis alas! No podr? volar, pero admite que imponen, ?que no?
-Bueno... Glamdring tambi?n impone...
-?Bwa, ja, ja, ja, ja...! Qu? triste. No, pero la verdad es que hay que dar un poco de miedo, si vas de bueno por la vida te toman por tonto. Quer?a echaros pero causar impresi?n al mismo tiempo. ?Leches, es que es mi casa...!
-Vale, vale, tranquilo... Un error lo tiene cualquiera, ?no?
-Grrr?
-?Hehey, tranquilo, hombre, que no pasa nada! Hasta los magos se equivocan. Okey, te pido disculpas, te malinterpret?.
-No te creas que las cosas se arreglan tan f?cilmente. ?Hmpf!
-Ya te he dicho que lo siento, caray. A m? tampoco me gusta estar aqu?. Si yo te contara en qu? l?o me he metido sin comerlo ni beberlo? En fin, ?qu? hacemos ahora?
-Lo primero salir de aqu?. Se me ha apagado el fuego. Sin fuego no doy casi miedo?
-S?, sin fuego eres m?s bien una mierdecilla, je, je?
-????Qu? has dicho?!!!
-?Nada, nada!...
-Bien. Pues vamos. Adem?s, el cambio del fuego a estas aguas es muy grande. Como me quede aqu? un minuto m?s me voy a constipar? ?Atch?sss!
-Jes?s.
-?Qui?n es ?se?
-No s?. Venga, vamos.
Al estar tantos d?as en aquella penumbra absoluta, Gandalf ten?a la vista perfectamente acostumbrada a la oscuridad; es por ello que no tard? en distinguir una de las orillas. Nadaron hasta ella primero, y despu?s vadearon, hasta que por fin estuvieron sobre tierra firme. El Balrog se sacudi? como un perro, mientras que el mago vaciaba el agua de su sombrero, adem?s de un pescado muy raro que se le hab?a metido dentro.
-Bueno, Se?or Mago, - dijo el Balrog - parece que vamos a convivir un tiempecito juntos. ?Tienes nombre, o voy a tener que llamarte por medio de insultos?
-No te pases. Soy Gandalf, y Gandalf soy yo. Gandalf El Gr?s (aunque no s? cu?nto tiempo m?s me durar? este color?). Pero en realidad tengo muchos nombres?
-A m? con uno me basta. Yo soy un Valarauko. Balrog para los amigos.
-Mucho gusto.
-De eso nada, monada. T? me llamar?s Se?or Valarauko.
-Te llamar? como quiera, que eso es muy complicado.
-All? t?. Por cierto, no me gusta tu nombre. Creo que te seguir? llamando "mago".
-?Ll?mame como te d? la gana, pero s?came de aqu?!
-?Que te saque yo?
-?T? no sabes salir?
-No.
-Pues estamos listos.
El Balrog refunfu?? y se adentr? en un pasadizo cercano. El mago fue tras ?l.
-?Eh, espera! ?Ad?nde vas?
-?A buscar una salida!
-?Voy contigo!
-Oh, no? Pues si vas a venir, calladito, ?eh? El perder mi fuego me pone de muy mala leche, de verdad?
De pronto, el Balrog se detuvo, como si acabara de recordar algo. Es que de hecho eso era lo que le hab?a pasado.
-?Ya lo tengo! ?Ya s? d?nde estoy!
-?Yo tambi?n! - dijo el mago - ??En Moria!! ?Ah, ja, ja, ja?!
El Balrog lo mir? con muy malos ojos?
-No comprendo el humor de los magos. Si vas a venir nada de chistes. Ya s? d?nde estoy. He transitado un par de veces estos recovecos. Si andas, y andas, y andas, y sigues andando, y cuando te cansas caminas, y luego sigues a pie, siempre hacia arriba, llegas a la Escalera Interminable. Espero que a?n est? ah?, porque ten?a un amigo incendiario que? Bueno, no importa. ?S?gueme, mago! Y quiz? al cabo de un sinf?n de jornadas salgamos de aqu?.
-No me gusta esto - se quej? Gandalf - Me parece que he perdido la iniciativa. Como alguien se entere de que ha sido un Balrog el que me ha sacado de aqu?
-?Si no te gusta no vengas!
-Hombre, tampoco es eso?
Muchos d?as anduvieron por aquellos laberintos secretos, en los que criaturas m?s antiguas que Sauron hab?an trabajado durante largo tiempo (quiz? ratas). Estaban ro?dos como quesos, y ol?an mal. Y ol?an todav?a peor despu?s de que el Balrog hiciera sus necesidades (las de Gandalf eran relativamente peque?as, pero las del Balrog?). Fueron d?as muy duros. Se vieron obligados a comer porquer?as que encontraban por el camino y que no merecen ser mencionadas. Sortearon trampas ocultas: el Balrog se dio con una estalactita en la cabeza, Gandalf tropez? con una piedra, el Balrog meti? un pie en un agujero, Gandalf se cay? en un charco, etc. Incluso se toparon un par de veces con Gollum, que se hab?a perdido. Tuvieron acaloradas discusiones, pues si el mago era susceptible, el Balrog m?s, pero con raz?n. Estaba preocupado por su mujer. Un d?a llegaron hasta un cartelito muy trabajado en el cual pon?a Hacia el Cuerno de Plata. Siga todo recto. Gandalf dio un salto de alegr?a, pero despu?s se percat? de que pon?a en letras peque?as Prohibido fumar en el Zirakzigil, y se pas? el resto del d?a gru?endo. As?, prestos, en poco tiempo llegaron hasta la Escalera Interminable. Mandaba huevos, la escalerita?
-Aqu? estamos - dijo el Balrog - Veo que todav?a se mantiene firme, al menos en este tramo. Espero que est? entera? Mago, ante ti tienes a la Escalera Interminable. Ya s? que da pereza subirla pero hay que hacerlo.
-Pues si es interminable, ?para qu? vamos a subirla? ?Ah, ja, ja, ja?!
El Balrog ya se hab?a acostumbrado a los chistes malos (?malos!) de Gandalf; y sin embargo no dejaban de desconcertarle.
-Eres un espect?culo, viejo.
El mago a?n se secaba las l?grimas de la risa.
-Ji, ji, ji, qu? bueno? Est? bien, vamos all?. Je, je?
Pues si subir los pasadizos era cansino, subir la escalera era un verdadero calvario. Gandalf no tard? en perder la cuenta de los escalones (es que en realidad se salt? el n?mero diez, con lo cual en el pelda?o quince ya estaba hecho un l?o). El mago iba primero, no por ning?n motivo en especial, simplemente porque comenz? antes a subir; aunque s? es verdad que ten?a cierto temor a que el Balrog destrozara los pelda?os con sus enormes pies, o a que le diera por abrir sus alas o algo por el estilo. Cada vez que el mago se paraba a descansar el Balrog le met?a prisa con el l?tigo. As? es que dentro de las muchas jornadas que transcurrieron en la Escalera subieron r?pido, dentro de lo que cabe. Era particularmente molesto el hecho de que, cuando m?s cansados estaban, una cuadrilla de orcos pasaba por su lado montados en una especie de polea y se les burlaban sin ning?n tipo de compasi?n. Era muy frustrante.
Pero todo pasa, y despu?s de muchos d?as, el puente, la ca?da, el estanque de aguas g?lidas, los pasadizos, la Escalera y aun la panda de orcos burlones no fueron m?s que un mal recuerdo. Porque llegaron al pico del Celebdil. El Balrog, que iba primero, abri? la ventana que daba al exterior de golpe y sali? refunfu?ando, para variar. Gandalf estaba algo sonrojado.
-Ufff? Ha costado - dijo.
-??Ha costado?! ????Ha costado, dices?!!! ?Cu?l de las dos veces, la primera o la segunda?
-Er? Las dos.
-???Idiota!!! ?Es que quieres amargarme la vida? ?Ten?as que ir t? primero, cabez?n! No nos fue mal del todo, pero ten?as que abrir t? la ventanita, y claro, la luz del sol te deslumbr? y te hizo caer sin remedio por las escaleras, ?arrastr?ndome contigo!
-Es que hac?a m?s de un mes que no ve?a la luz de?
-?Querr? tener raz?n, el muy desgraciado! ?Y eso que ten?a sombrero! ?En mi vida he rodado tanto! ?Tres d?as dando vueltas! ?Mira! ?Voy lleno de magulladuras! ?Tengo el culo morado! ?Y aquellos orcos burl?ndose! No eran tres pelda?os precisamente, ?sabes? Ya es bastante costoso subir la Escalera una vez, ?como para subirla dos veces! ?Doblemente interminable! ?Me cago en tu calavera?! ?Menos mal que la segunda vez fui yo delante! ?Imb?cil!
A Gandalf le chisporrotearon los ojos bajo las cejas erizadas.
-??Qu? pasa?! ??No te cansas de avasallar a un pobre viejo?! ?Si quieres saco a Glamdring y lo aclaramos!
-Ah, claro. Ahora que ya ha salido de Moria quiere deshacerse de m?. Me debes un favor, mago.
-?Ja! Mira, lo dejar? pasar por esta vez, pero? - mir? alrededor, y del v?rtigo se cay? al suelo - ?Ostras! ??D?nde me has tra?do?!
-Al culo del mundo, compa?ero. Era el ?nico camino que me sab?a. Estamos en lo alto del Celebdil, uno de los lugares m?s altos de la Tierra Media. Aqu? s? que casca el sol, ?eh? Estar?s de acuerdo conmigo en que los Enanos que construyeron la Escalera deb?an ser muy tontos. No es un lugar ?ste para visitar todos los d?as. Sin embargo... - al Balrog le vino un viejo recuerdo a la memoria, lo que le hizo sonre?r y soltar una lagrimita - Aqu? pas? una velada muy rom?ntica con mi churri, cuando todav?a s?lo feste?bamos. En la cumbre del Celebdil, bajo la luz de las estrellas? Qu? tiempos aquellos?
-?Estaba buena?
-Much? ?eh! ??Qui?n te crees t? para hablar as? de mi mujer?!
-No te preocupes, aqu? no nos oye nadie - el mago volvi? a mirar en derredor, y del v?rtigo se volvi? a caer - Wow. A este paso que llevo voy a llegar cuando est?n enterrando a Sauron. Como no me espabile no me va a dar tiempo a hacer nada?
-Mmmm? Qu? buenas vistas. Acabo de pensar que ya que estoy fuera podr?a darme un pase?to por ah?. Dicen que hay un lugar llamado La Comarca que es muy agradable. Le dije a mi mujer que no tardar?a, pero... un d?a es un d?a. Lo dif?cil va a ser bajar?
Gandalf enfureci? y desenvain? raudamente a Glamdring.
-?Ah, no! ?Eso no! ?T? no ir?s a La Comarca! ?All? tienen el mejor tabaco de toda la Tierra Media! ?Venga, pelea! ??Pelea!!
-?Ves? ?La gente como t? s?lo soluciona las cosas mediante la violencia! ?Guarda tu espada, maldita sea!
El mago qued? perplejo un momento y despu?s obedeci?.
-Perd?n - se disculp? - Es que estoy mayor ya, y me altero con facilidad. Pero aun as?, creo que no deber?as ir a La Comarca. Hay muchas cosas all? que no merecen ser destruidas: hobbits, bellos jardines? tabaco?
-?Y qui?n ha dicho que voy a destruirlas? ?S?lo quiero dar un paseo, y que me d? un poco el aire!
-Como quieras. Pero si te preguntan, yo no te conozco. Si alguien se entera de que te dejo marchar? ?Y no toques el tabaco!
De sopet?n, Gandalf pens? (quiero decir, en vez de actuar por instinto).
-Acaba de ocurr?rseme algo? - dijo - ?C?mo vas a bajar de aqu?? Yo no tengo problemas porque llamo a mi amigo Gwaihir y asunto resuelto, pero ?y t??
-No tengo ni idea. Pensemos en algo, ?de acuerdo?
-Vale.
Tras intercambiar estas palabras, cada uno se tom? unos momentos de soledad para reflexionar en lo ocurrido. El Balrog se preocup? en primera instancia de volver a encender el fuego de su cuerpo. Lo hizo de una manera un tanto peculiar: consigui? hacer una fogata frotando un par de piedras y luego se tir? en ella. Una vez estuvo fogueando de nuevo recuper? el buen humor que hab?a perdido hac?a mucho. Se dirigi? hacia donde estaba el mago (un metro a su derecha. El pico del Celebdil no era precisamente como las praderas de Rohan). Curiosamente, lo encontr? en una especie de ?xtasis, con las piernas cruzadas, las palmas de las manos de cara al cielo y los ojos cerrados, y farfullaba cosas raras. Lo movi? bruscamente, mas Gandalf no despert?. Pasaron unos minutos, y al fin abri? los ojos.
-?Qu? te pasa, estabas en trance o qu?? - pregunt? el Balrog.
-March? a un lugar muy lejano, m?s all? del pensamiento y del tiempo, - respondi? Gandalf - y err? por sendas de las que nada dir?.
-??Eres un vidente?! ?Puedes contactar con mi madre?
-No. No soy un vidente. ?Pero bueno, ?desde cu?ndo un Balrog tiene familia??!
-D?jalo ya, ?vale? T? nunca comprender?s esas cosas. Vosotros no ten?is tacto. Ahora dime, ?c?mo vas a llamar a tu amigo?
-?Oye, se me hab?a olvidado! Ya lo hab?a dado por hecho. Gracias por record?rmelo.
-?C?MO vas a llamarlo?
Llegados a este punto, Gandalf se sac? una pipa de la t?nica, y un pote de tabaco.
-?Has o?do hablar de las se?ales de humo? ?Ah, ja, ja, ja?!
-Este hombre est? chalado?
-Tengo una pipa de sobra, amigo. ?Hace?
-Est?s hecho un porreta, viejo. No, gracias, eso es malo para la salud.
-Ya, pero yo soy un Istari.
El Balrog qued? pensativo un instante.
-Pues yo soy un Balrog. Trae p?ac?.
As? pues, comenzaron a fumar en pipa, y Gandalf empez? con los dichosos anillitos de humo.
-Ya est?, ya lo he llamado - dijo - En cuanto a ti? No s?, quiz? pueda convencerle para que vengan a recogerte los Nazgul, o yo qu? s? Ahora s?lo queda esperar. ?Qu? hacemos, mientras tanto? ?Cantamos un poco?
-?Deja, eso es de maricones!
-Pues cu?ntame alg?n chiste de ?sos tan graciosos que te sabes.
-?Chissssst! ?Calla! Aqu? no puedo.
-?C?mo que no? ?Vuelve a contarme ?se de Sauron en pelotas?!
-???Calla!!! ?Bajo tierra no me oye, pero aqu? s?!
-Ah. ?Y no te sabes m?s chistes?
-Es que? (Aparte de ?sos) s?lo me s? machistas y feministas.
-?Cuenta los machistas!
-S?, venga, encima de que no salen casi mujeres voy a contar chistes machistas? ?Que nos cuelgan de los huevos, compa?ero!
-Jop?. Pues cuenta los feministas.
-?Y qu? gracia tiene contarse chistes feministas entre dos hombres?
-Tambi?n es verdad? Pues hala, no cuentes nada. Aburrido?
M?s anillos de humo? Ahora empezaba a hacer algunas figuritas rid?culas. Se sent?a a gusto all? arriba, y adem?s el Balrog le proporcionaba una sombrita estupenda.
-No s? - dijo Gandalf - De alguna manera no puedo evitar echar de menos un combate, ?sabes? ?Qu? dir?an las canciones? "La Batalla de la Cima". Hmmm? Suena bien. Me har?a famoso.
-S? que tienes ganas de pelear... Y no creo que las canciones te dejaran en muy buen lugar. Una piltrafilla como t? no podr?a hacer nada contra m?.
-Bueno, eso es bastante discutible? Perro ladrador, pocas nueces (??). Y oye, piltrafa tu padre. De todas formas, creo que podr?a hacer unos fuegos artificiales en forma de rel?mpagos y tal, para que parezca que estamos luchando. Los que nos vean desde bajo se van a cagar, je, je?
Fue entonces cuando el mago se levant? y alz? su vara, y de ella surgieron m?ltiples fuegos y rayos de colores, y cualquiera habr?a dicho que una gran tormenta acababa de estallar all? arriba.
-?Vaya! - exclam? el Balrog - ?Qu? truco m?s bueno! ?Puedes hacer m?s?
-?Que si puedo? Chaval, est?s hablando con el rey de los trucos. Si?ntate en esa piedra y observa.
El Balrog hizo lo que Gandalf le pidi?. El mago se prepar? para uno de sus n?meros, y casualmente un rayito de sol ilumin? su espect?culo.
-?Se?ores y se?oras! ?Con todos ustedes? El Show de Gandalf! ?El mejor mago de toda la Tierra Media!
El Balrog aplaudi?.
-?Gracias, gracias! ?A continuaci?n pondr? en marcha mi primer n?mero!
El mago se quit? el sombrero de la cabeza. Despu?s comenz? a meter pa?uelos tras ense??rselos previamente a su atento espectador.
-Ahora necesitar? la colaboraci?n del p?blico... ?Usted!
-?Yo? - se asombr? el Balrog.
-?S?, usted! Venga aqu? conmigo.
-Ay, qu? ilusi?n?
El Balrog se levant? y se puso al lado de Gandalf.
-Necesito que me preste una prenda, se?or. Cualquier cosa servir?.
El Balrog medit? un momento y luego sac? un pa?uelo del bolsillo (o alg?n orificio corporal, no se sabe muy bien?). Se lo prest? a Gandalf.
-?Gracias!
El mago lo introdujo con los dem?s, y posteriormente agit? su sombrero a un lado y a otro. Finalmente se lo volvi? a colocar en la cabeza.
-?D?nde estar?n los pa?uelos? No se preocupe, se?or, en seguida se lo devuelvo. ?Abracadabra, pata de cabra?!
Para sorpresa del Balrog, el mago sac? todos y cada uno de los pa?uelos de una de sus mangas, todos unidos entre s?, y el suyo estaba justo en el medio.
-?Bravo! ?Bravo, muy bien!
El Balrog aplaudi?. Despu?s cogi? su pa?uelo y volvi? a su sitio.
-?Y ahora, querido p?blico, mi pr?ximo n?mero!
Gandalf junt? ambas manos, y comenz? a pronunciar juramentos y palabras m?gicas mientras las mov?a habilidosamente como si estuviera haciendo sombras chinescas. Cuando termin? abri? las manos y? ?una paloma surgi? volando de ellas!
-?As? se hace! ?Bravo! ?Brav?simo! ?Otro! ?Otro!... - el Balrog estaba profundamente emocionado.
Pero aqu? no acababa el truco, sino que la paloma explot? en el aire, y los pedazos chamuscados de su cuerpo formaron la palabra Hola en el cielo.
El Balrog se puso a silbar con cuatro dedos.
-Y si la paloma ha gustado? ?por qu? no un conejo?
Gandalf volvi? a quitarse el sombrero, y despu?s de decir unas nuevas palabras m?gicas y de hacer unos artificios con su vara? ?sac? un conejo de ?l!
-?Ta-ta-tach?aaan!
El Balrog se levant? otra vez y empez? a dar saltos de alegr?a, y esta vez sus silbidos se oyeron en Lothl?rien, y a los Elfos casi les da un patat?s.
-?Bravo! ?Bravo! ?Viva! ?Eres el mejor, Gandalf!
-?Gracias! ?Gracias, querido p?blico! ?Sois un p?blico excelente!
Viva! ?Bravo! ?Yupiiii! ?OEOEOEOEEEEEE?!
En ese preciso momento Gwaihir lleg? volando, y se alarm? al ver al Valarauko.
-?Co?o, un Balrog! - exclam? - ?Toma, cabr?n!
Sin ning?n tipo de miramiento se abalanz? sobre el Balrog, quien grit? "?Hey!", y lo hizo caer rodando por el flanco del Celebdil mientras se cagaba en los muertos del ?guila. Gandalf se qued? un rato mirando c?mo ca?a y se daba golpes contra las rocas, sin decir nada al respecto.
-Te has pasado, Gwai - dijo al fin - Era un buen p?blico.
-?Qu??
-?Bah, olv?dalo! S?came de aqu?, t?o, que ya empiezo a aburrirme.
-Esto ya es abusar de la buena fe de los dem?s, Gandalf. Tienes suerte de que nos proporcionaste aquel cargamento de tabaco, que si no?
-?Oh, no te quejes!
-Me quedar? con ese conejo que tienes por las molestias.
El conejo empez? a sudar (cosa rara en un conejo).
-Todo tuyo.
Gwaihir se lo guard? en su ri?onera para ponerlo en escabeche m?s tarde.
-Venga, sube.
As? lo hizo Gandalf, y pronto se alejaron del Celebdil y se perdieron en un hermoso mar de nubes?
-Esto que me ha pasado no se lo va a creer nadie, Gwaihir. Habr? que inventarse algo m?s cre?ble. ?Te importa si digo que me lo he cargado yo? "La Batalla de la Cima". Queda muy bien, ?no crees?
-Est?s muy flipado, Gandalf. Haz lo que quieras, yo no quiero malos rollos. Si el Saurio ese se entera de lo que he hecho me va a hacer la vida imposible?
-?Chachi! Gracias. Ahora, por favor, ?podr?as dejarme en Lothl?rien? Galadriel me dej? a deber unos cuantos barriles de hierba.
-?Galadriel fuma?
-Claro. Y mucho. As? est?n los Elfos, je, je...
-Wow, una Elfa fumando. Esto s? que me pone? No te agarres demasiado o te llevar?s una sorpresa...
-Siempre has sido un zorr?n, ?eh, viejo amigo? Je, je? Como se entere Celeborn?
-Ya quisiera Celeborn enterarse de todo lo que pasa en su casa...
-S?, para escribir un libro. Desmadre en Lothl?rien. Je, je...
-Je, je?
-Je, je?
-Je, je?
-Parecemos tontos, pero bueno, je, je?
-Je, je?

Entretanto, el Balrog permanec?a agarrado como pod?a a una rama bastante inconsistente que hab?a en medio de la ladera de la monta?a. Estaba asido con el brazo derecho, que era de los pocos miembros que a?n no se le hab?an roto, por supuesto.
-Me cago en los muertos del p?jaro loco ese... ?Un ?guila! ?Casi me mata un miserable aguilucho! ?Casi deja viuda a mi churri! ?Maldita sea, deb? haber matado al mago cuando tuve la oportunidad! No tienen respeto por nada? ?Ver?is cuando se entere Christopher, animales!
Fijaos que cosas tiene la vida que la rama cruji? con muy mala pinta?
-Oh-oh. Esto me pasa por gilipollas...
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