Jueves, 07 de abril de 2005
Son un extra?o prodigio de la evoluci?n. Han logrado adaptarse a las selvas, a los bosques y hasta a los desiertos. Gracias a ellas se combate la trombosis, la hipertensi?n y el c?ncer. Y s?lo unas pocas de las cerca de 2.700 especies portan un veneno mortal. Sin embargo, no hay un animal al que temamos m?s. ?Quiz? porque eran los ?nicos que nos daban presa cuando sub?amos a los ?rboles? Nos adentramos en el origen de este miedo ancestral.

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Seguro que alguna vez ha visto a un faquir tocar la flauta mientras su cobra sale de una peque?a cesta y se cimbrea. Es una imagen curiosa, pero m?s lo es a?n si tenemos en cuenta que todas las serpientes del mundo son sordas y que ?stas s?lo se salen de su cestillo, asustadas, para intentar defenderse del palo (la flauta) que las amenaza. El baile de las cobras es una de tantas falacias que tenemos asumidas como ciertas sobre las culebras. Apenas sabemos nada sobre ellas, pero a la mayor?a las tememos. Poco importa que sean inofensivas, que nos libren de un gran n?mero de ratas y ratones o que sean las productoras de medicamentos que pueden salvarnos la vida. Para nuestra sociedad, son un peligro. Pero ni siempre ha sido as? ni en la mayor?a de las culturas tienen nuestros prejuicios.

Las primeras serpientes ya estaban en la Tierra cuando los mam?feros apenas empezaban a esbozarse. Son las ?nietas? de los antiguos saurios y perdieron sus patas en el transcurso de la evoluci?n para sobrevivir en los nichos de todos los ecosistemas del mundo. Hoy, las serpientes viven en los ?rboles de las selvas lluviosas, en las arenas del desierto, en el suelo umbr?o de los bosques y en las aguas claras de los r?os y los mares de coral. Y s?lo el fr?o las frena, pues dependen del calor exterior para el funcionamiento de su metabolismo interno.

En su camino adaptativo, las serpientes adquirieron la capacidad de deformar sus mand?bulas para ingerir animales tres veces m?s grandes que ellas y conseguir, con una sola presa, el alimento de semanas e incluso meses. Pero atrapar una pieza grande es un reto formidable. Las serpientes de mayor tama?o y fuerza, como pitones, boas y anacondas, lo tienen m?s f?cil; basta con atraparla entre sus anillos constrictores para impedirle que pueda respirar y matarla por asfixia. Pero las m?s peque?as han tenido que desarrollar otras armas evolutivas m?s sofisticadas. Y ninguna es tan efectiva como el veneno.

Gracias a ?l, los ofidios lograban dos triunfos: pod?an inmovilizar piezas m?s grandes y m?s r?pidas que ellos con un solo mordisco, y adquir?an un arma temible que alejaba a enemigos m?s fuertes y peligrosos. Adem?s, cuanto m?s potente es la ponzo?a, m?s f?cil resulta capturar la presa mordida. As?, las serpientes marinas, incapaces de seguir a los peces de los que se alimentan dentro del arrecife, y sabiendo que un pez herido puede esconderse en cuesti?n de segundos en refugios inexpugnables, han tenido que desarrollar el m?s potente veneno entre los ofidios, tan letal que una sola gota basta para matar a cinco hombres adultos. Pero apenas han causado accidentes mortales, porque estos animales muestran una total falta de agresividad con todo lo que no sea una de sus peque?as presas.

El veneno fue un arma b?sica para la evoluci?n de las serpientes. Pero esa misma herramienta que les sirvi? para subsistir las convirti?, para el hombre, en animales terribles. En realidad, s?lo el 20 por ciento de las 2.700 especies de ofidios son venenosos y, de ?stos, apenas una ?nfima parte son un peligro serio para nuestra especie, pero s?lo la posibilidad ya aterra. Y eso, a lo largo de la historia de la humanidad, ha provocado que unas civilizaciones las teman y otras, por el contrario, las reverencien.

Los egipcios y los mayas las tomaron como encarnaciones de sus dioses, los abor?genes las encumbraron a la cima de sus divinidades, los budistas y los griegos las adoraron como representaci?n de la renovaci?n de la vida y los romanos las tomaron como s?mbolo de la curaci?n. La capacidad de renovar su piel desprendi?ndose de la antigua fue, probablemente, el origen de buena parte de esta concepci?n de las serpientes como s?mbolo del renacer, de la vuelta a la vida, de la purificaci?n y resurrecci?n del cuerpo. Por otra parte, la idea de las serpientes como s?mbolos de curaci?n se nos hace cada d?a m?s acorde con una realidad que la ciencia demuestra constantemente.

El poder curativo de las serpientes venenosas se pierde en el origen de los tiempos y se basa en un pensamiento simplista muy extendido: ?Quien porta el veneno debe llevar el ant?doto?. Ya en los primeros libros de animales y de curiosidades naturales se pueden leer las propiedades curativas de las serpientes y, en especial, de las v?boras. El Bestiario, de Pedacio Diosc?rides, por ejemplo, explica: ?La carne de la v?bora tiene la virtud de expeler los humores corruptos y pestilentes [?]. La carne comida, como bebido el vino en que se hubiera ahogado la v?bora, sana la lepra?.

En la Edad Media, y hasta bien entrado el siglo XVIII, se ten?a como medicina infalible para el envenenamiento la famosa teriaca o triaca, una receta cuyos or?genes se remontan al rey Mitr?ades VI del Ponto, envenenador y asesino consumado, y a su m?dico Cratevas. Este rey descubri? una f?rmula contra los venenos compuesta por docenas de animales y plantas, a la que llam? Mitridacticum, que, seg?n se cuenta, result? tan eficaz que luego el rey no encontraba la manera de suicidarse. Hacia el a?o 60, Andr?maco, m?dico de c?mara de Ner?n, mejor? la receta cambiando el lagarto por la v?bora y cre? la llamada Teriaca Magna, tan eficaz que el propio galeno hablaba maravillas de ?l.

Las tribus ind?genas de todo el mundo cuentan con remedios sacados de las diferentes partes del cuerpo de las serpientes. Personalmente, lo pude comprobar en la selva del Yucat?n, cuando recib? de un cham?n los anillos posteriores de una serpiente de cascabel como remedio para una otitis. Y aunque no tuve el valor de aplic?rmelos en el o?do, me sorprendi? leer con posterioridad en el libro de Diosc?rides, del siglo I antes de nuestra era, que ?el despojo de las serpientes, cozido en vino, e instalado dentro de los oydos que duelen, los sana?.

La ciencia ha demostrado, como intu?an los antiguos, que muchas serpientes venenosas portan, en su misma ponzo?a, no s?lo el ant?doto para su picadura, sino tambi?n el remedio para muchas otras enfermedades. De los cr?talos se extraen f?rmacos contra la trombosis; de las serpientes de cascabel, para la lucha contra el c?ncer; de las cobras, contra las neuralgias y la ci?tica, y de la terrible jaracac? de las selvas americanas, medicamentos contra la hipertensi?n y para la prevenci?n de la trombosis. Y ?stos son s?lo un m?nimo ejemplo de todo lo que se consigue con el veneno de las serpientes.

Pero nunca conviene olvidar que el primer objetivo del veneno es matar, y que algunas ponzo?as pueden acabar con un hombre adulto en unos pocos segundos. Todo depende de su poder intr?nseco, del tama?o y el tipo de dientes de la serpiente y de la cantidad que inocule en el mordisco.

Como hemos dicho, las marinas son las m?s venenosas de todas, pero s?lo act?an en caso de extrema necesidad. Todo lo contrario que las mambas, especialmente la negra, que son propensas a atacar si sienten la m?s m?nima amenaza. Y en cuanto a la cantidad de ponzo?a inyectada, la cobra real, la mayor de las serpientes venenosas, con casi seis metros, es la reina. Su veneno es menos virulento que el de otras especies, pero la gran cantidad que inyecta hace que sea imposible librarse de la muerte tras su picadura.

A pesar de que las consideramos peligrosas, hay m?s probabilidades de morir por la acci?n de un rayo que por la picadura de una serpiente. En Espa?a, donde s?lo las v?boras son peligrosas, esta probabilidad es casi nula. Y, entre tanto, las medicinas sacadas de ellas siguen salvando vidas. Pero la mancha que arrastran en nuestra sociedad necesitar? todav?a de muchas generaciones para quitarnos la venda de los ojos y para dejar de creer que la m?sica de la flauta hipnotiza a la cobra.

-El Semanal- Fernando G. Sitges
Publicado por .AuStRaLiA. @ 14:05  | Otros
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Comentarios
Hola disiento,con que las cobras se sientan amenazadas por un palo cuando un musico toca la flauta
Son sordas,pero sienten la vibracion en el aire,el sonido produce vibraciones,las serpientes son muy sensibles a traves de su lengua ( de eso comen).
Publicado por RIC1
Jueves, 20 de septiembre de 2007 | 7:07
continuo con el otro comentario,tampoco me refiero que vean comida en el musico.
Las serpientes, como cualquier animal ,esta dotado de ciertos sentidos mas desarrollados que otros, y este hace que perciba decenas de veces mas que los humanos.
Publicado por RIC1
Jueves, 20 de septiembre de 2007 | 7:14