"1521, en abril para más señas en Villalar ajustician quienes justicia pidieran". Así empieza una canción de por quí que cuenta la historia de los comuneros. Hoy es muchas cosas, día del libro, día de San Jordi. Pero para mi sobre todo es el día de mi Comunidad. El día de Castilla y León.
Se celebra la primera y única vez que Castilla se reveló contra el poder establecido... y perdió, por supuesto. La historia es la siguiente: mientras que regiones como Navarra tenían fueros que les eximían de pagar la mayor parte de los impuestos, la corona castellana ahogaba a los campesinos castellanos con impuestos altísimos que no podían pagar.
Además llegó desde Flandes el rey Carlos I de España y V de Alamania, educado en el extranjero, hijo de Felipe II no sabía hablar español y además trajo la corte directamente desde Europa, no habia apenas personas que pertenecieran a Castilla y eso encendió los ánimos todavía más. Este Rey subió todavía más los impuestos, a lo que los castellanos reaccionaron con un levantamiento popular.
Esa revuelta fue apoyada por la nobleza castellana que veía como perdía sus privilegios ante los llegados del extranjero. Los principales cabecillas fueron Juan Bravo (Atienza-Guadalajara), Juan de Padilla (Toledo) y Francisco de Maldonado (Salamanca).
Juan Bravo
Se cree que nació en Atienza (Guadalajara) hacia el año 1483. Era miembro de una familia aristocrática y corregidor de Segovia. Estaba casado con María Coronel. Después de las Cortes de La Coruña, 29 de mayo de 1520, levantó a su ciudad en armas y después de que el procurador segoviano Rodrigo de Tordesillas fuera apaleado por el pueblo, le mandó ahorcar al día siguiente, por haber votado favorablemente al rey en las Cortes de la Coruña. El regente de Carlos I, Adriano de Utrech mandó al alcaide Ronquillo, al objeto de prender a Juan Bravo y sofocar la revuelta segoviana.
Sin embargo, las fuerzas comuneras recibieron refuerzos de Madrid y Toledo y derrotaron al enviado del futuro Papa Adriano VI. El resto de las fuerzas imperiales se hicieron fuertes en el Alcázar de Segovia y allí estuvieron hasta el final de la revuelta comunera.
Junto a Juan de Zapata (capitán de Madrid), Juan de Padilla (Toledo) y Francisco de Maldonado (Salamanca) representó a los castellanos sublevados ante la reina Juana en Tordesillas. Finalmente, fue derrotado en Villalar, donde cayó prisionero. Fue condenado sumariamente a muerte y ejecutado en la plaza de dicho pueblo.
En el momento de subir al cadalso pidió ser ajusticiado el primero por no ver la ejecución de sus compañeros. Al ser trasladado su cadáver a Segovia se formó un tumulto que tuvo que ser reprimido con grandes dificultades por las autoridadades reales.
Juan de Padilla
Noble castellano, nacido en Toledo en 1480. Era jefe de las milicias de Toledo. Estaba casado con María Pacheco. En 1519 se unió al movimiento de las comunidades castellanas. Acudió a Segovia en ayuda de Juan Bravo, siendo designado poco después jefe del ejército comunero el 29 de julio de 1520. Vuelve a Toledo, después de ceder el mando a Pedro Girón. Pero la deserción de éste en diciembre al bando de Carlos I, hace que Padilla vuelva nuevamente a Valladolid el 31 de diciembre con un nuevo ejército toledano. Erigido nuevamente en lider de los comuneros, conquistó Ampudia y Torrelobatón. Sucedió estó el 28 de febrero de 1521.
Desgraciadamente, los mandos comuneros no supieron aprovechar estos avatares y decidieron permanecer en Torrelobatón, durante casi dos meses, dando tiempo a la reorganización de los ejércitos realistas. Finalmente ante la llegada de los ejércitos realistas, decide trasladar sus efectivos hasta la fortaleza de Toro. Cogidos en medio de una intensa lluvia sus hombres son literalmente masacrados por la caballería del Conde de Haro, perdiendo entre 200 y 1000 hombres según las fuentes. El resto se dispersa o son hechos prisioneros.
Al día siguiente después de un juicio sumarísimo, los tres cabecillas son declarados culpables y condenados a morir por decapitación.
Antes de subir al cadalso, Juan de Padilla le dijo a su camarada Juan Bravo unas célebres palabras que han quedado para la posteridad:
"Señor Bravo: ayer era día de pelear como caballero...hoy es día de morir como cristiano"
Esto originó que Juan Bravo pidiera ser ejecutado antes que Padilla, "para no ver la muerte de tan buen caballero".
Francisco de Maldonado
Nació en 1480 en Salamanca. Era capitán de las tropas de Salamanca. Se unió al movimiento comunero y acudió a Torrelobatón en ayuda de las fuerzas de Padilla y Juan Bravo. Atacó Tordesillas, pero esta ciudad recibió refuerzos de las tropas realistas. Entonces sus fuerzas se acantaronaron en la fortaleza de Toro, desde donde acudió a Torrelobatón, para ser vencido poco después en Villalar. Su decapitación, junto con sus compañeros, fue el principio del fin de la guerra de las comunidades de Castilla.
A los tres comuneros típicos se unió María Pacheco esposa de Juan de Padilla.María Pacheco, Dama castellana, era hija del conde de Tendilla, Iñigo López de Mendoza y de Francisca Pacheco, hija de Juan de Pacheco, Marqués de Villena, de quien tomó su apellido. En el año 1510, su padre la casó con un noble toledano, Juan de Padilla, lo que no la sentó nada bien, porque pensaba que el hidalgo era de inferior rango.
Al comienzo de instó a su marido a unir Toledo a la causa comunera. Cuando Padilla abandonó Toledo por avatares de la guerra, ésta quedó gobernando sola la ciudad hasta que llegó el obispo Acuña, el cual había tomado parte activa en la batalla de Torrelobatón.
Cuando después del desastre de Villalar, su esposo y los demás jefes comuneros son ejecutados, las ciudades castellanas capitulan una tras otra, excepto Toledo. María se hace cargo del gobierno de la ciudad. Guarnece las puertas, coloca artillería en puntos estratégicos y nombra directamente los capitanes para la defensa. La mayoría de sus antiguos colaboradores eran partidarios de capitular pero ella se mantiene firme. Incluso el obispo Acuña huye en el mes de mayo.
Las tropas de Carlos V cercan Toledo y María llega a apuntar con sus cañones a los propios toledanos para evitar la deserción y el decaimiento del ánimo de la tropa. Coincidiendo con el nombramiento de Papa del Cardenal Adriano de Utrech, se forma una conspiración para derribar y entregar a María, pero el pueblo toledano se levanta en armas y hace frente a la amenaza.
Finalmente, viéndolo todo perdido, huye de Toledo disfrazada de aldeana y se acoge a la protección del arzobispo de Braga, quien desatiende continuamente los llamamientos de Carlos V a la expulsión de su huésped.
Por su enconada resistencia, fue excluída de cualquier tipo de perdón otorgado por Carlos V a los comuneros. En marzo de 1531 muere siendo enterrada en la catedral de Oporto, por no conceder el rey permiso para que sus restos reposaran en Villalar junto a los de su marido, como era su deseo.
Sus hazañas la hicieron grandemente famosa entre el pueblo castellano, que la llamó cariñosamente, "la leona de Castilla".
Así que hoy en la campa de Villalar se bebe, se fuma, se come y se pasa bien para celebrar esta historia. Nada que más que hoy es fiesta aquí y que os lo paséis todos muy bien.