Domingo, 08 de mayo de 2005
Vamos a poner las cosas claras, t?o. No te voy a decir nada que no sepas. Pero tu madre me pide que te resuma la pel?cula. Seg?n ella, con veinte a?os te pones de perico hasta las cejas. ?Quieres que te lo diga con sus mismas palabras? Sin pegas te lo repito: ?Mi hijo est? hundi?ndose en el mundo de la coca y nos est? arrastrando a nosotros al infierno?. ?Te reconoces en el retrato? F?jate lo acojonada que estar?, la pobre, para contarme eso. Y cont?rmelo as?. Tambi?n cuenta que me lees desde hace tiempo. Lector ac?rrimo, te llama. Y ah? me pilla por los huevos, porque de eso a llamarte amigo m?o no cabe el canto de un euro. ?Comprendes? Me implica y me compromete. Un amigo tuyo se est? jodiendo la vida con la puta coca, viene a contar ?en traducci?n libre, claro, porque tu vieja no habla as? ni de co?a?, as? que dile algo. Y aqu? me tienes, oye. Dici?ndotelo.

Vaya por delante que comprendo lo f?cil que es. Te vas de fiesta con tu churri el s?bado por la noche, empiezas la marcha, pillas un ciego entre m?sica y baile, y siempre hay un amigo, o t? mismo, que tiene a mano treinta mortadelos para medio gramo; y como en este pa?s de mierda todo cristo trapichea con perico sin que pase nada, te basta mirar alrededor y encuentras suficiente para empolvaros t? y tu cari, y encima a?n queda para un nevadito como postre. Eso tambi?n lo comprendo. Las pirulas, como a estas alturas sabe todo dios ?menos los retrasados mentales que a?n las engullen?, tienen muy mal rollo y te hacen polvo; y cuando mezcla, la pe?a palma que te rilas. Por otra parte, si te emporras te vas abajo y se acaba la fiesta. As? que el perico parece lo adecuado. ?Verdad? Te pones hasta las patas de alcohol, luego te metes una raya, y acto seguido te comes el mundo, tan l?cido y despejado como si acabaras de salir de la ducha. Pero tiene truco, t?o. Te lo juro. Es como jugar al p?ker con el diablo de tah?r. A la larga siempre pierdes.

Puedes perder, sin m?s, en la primera mano. Que pasa mucho, por cierto. A tu edad uno se cree inmortal. Invulnerable. Metes a tu pavita en el Focus o el Ibiza, lo pones a ciento ochenta y te crees l?cido y despejado. Yo controlo, dices. Nos vemos en tal sitio para seguir la fiesta. Y donde te ven al d?a siguiente es en las p?ginas de sucesos, colega, con la gente que mueve la cabeza y dice: otro gilipollas que no s?lo palm? ?l, que todav?a, sino que palm? con la novia, con dos amigos y con un pobre hombre que ven?a en direcci?n contraria, camino del trabajo, a las seis de la ma?ana. Otro cretino irresponsable que, ignorando el valor de la vida, la derroch? est?pidamente y se la quit? a unos cuantos m?s. Un ti?alpa cutre que, como dec?a Clint Eastwood en Sin perd?n, perdi? cuanto ten?a y tambi?n cuanto podr?a llegar a tener. Y ese ser? tu epitafio, amigo. Todos nos iremos un d?a. S?. Pero t? te habr?s ido mucho antes. Como un carajote, que dicen los andaluces. Como un imb?cil.

Tambi?n queda la segunda posibilidad, y no s? cu?l es peor. Puede que tengas suerte y sobrevivas. Te har?s mayor, tendr?s un curro, te casar?s o lo que sea. Y aunque eres un t?o seguro y dices que controlas, que s?lo es de s?bado en s?bado y etc?tera, llegar? un momento en que no podr?s hacer nada importante sin cantar l?nea en ese bingo. De eso depender? la concentraci?n, la lucidez, la energ?a. Ser?s un esclavo toda tu vida, o la vida que te quede por vivir. Porque ?sa es otra. La coca rompe los sesos, colega. Ese anuncio del gusano que se mete por las napias es, por una vez, verdad de la buena. Cuando de tanto dejarlo para m?s tarde tengas el tabique nasal hecho polvo, cuando sangres como un gorrino y te pases el d?a sorbi?ndote los mocos con la gente mir?ndote entre compasiva y asqueada, y necesites empericarte, no ya con medio gramo un fin de semana, sino con un gramo diario, y se te vaya la viruta en pagarte las dosis ?echa cuentas en euros y acoj?nate, colega?, lamentar?s no haberte conformado aquellos s?bados con unas cervezas. Si no reaccionas a tiempo, te habr?s convertido en una piltrafa. Y lo que es peor: lo sabr?s cada vez que te mires al espejo. Para entonces puede que me sigas leyendo, si a?n le doy a la tecla. Igual s?, igual no. Pero si quieres que te diga la verdad, me importa un bledo que a esas alturas me leas o no, porque ya no ser?s ni sombra de lo que eres. Ni yo estar? orgulloso de llamarte amigo, ni lo m?o te servir? para nada. Ser?s un perfecto mierdecilla, t?o. ?De verdad vas a hacernos a tu madre y a m? esa putada?

-Arturo P?rez-Reverte-

Para mi este art?culo tambi?n tiene nombres, va por [email protected]
Publicado por .AuStRaLiA. @ 23:22  | Otros
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios