Este es un artículo dedicado a toda aquella gente que alguna vez ha trabajado como becari@ en alguna empresa, me da igual de tipo que sea. Se ha sentido explotado, quizá, a veces, humillado por hacer trabajos que no se corresponden con sus conocimientos aunque sea novato. Pero se va a aprender, a escuchar y a callar por un sueldo mínimo o inexistente directamente.
Mientras que todos te dan órdenes tu corres para aquí y para allí sin respiro, y así 8 horas, seguramente alguna más, sin que nadie agradezca el esfuerzo y sin tener en cuenta el tiempo que se ahorran en no hacer fotocopias, en no hacer recados porque esta el becario.
A estas alturas de la vida, y después de varias empresas puedo decir que por el momento que nunca me he sentido explotada, que mal que bien o me han pagado o me he sentido tan bien en las empresas que no lo he echado de menos. Todo es extraño cuando eres becario, sabes que no vas a durar mucho allí, unos meses y punto, a tu casa, es muy raro que te contraten, aunque podría ocurrir el milagro... en fin.
Abandonaré la empresa en la que estoy ahora a finales de julio y volveré a otras nuevas, con gente nueva, volveré a entrar con cara de asustada y de no saber nada en una redacción. Volverán las prisas, las carreras y las meteduras de pata de novata. Pero todo esto sirve para algo, o para mucho, para saber sacarte las cosas como puedas, para saber lo que es trabajar con presion y en mi caso para saber como es cierta gente, lo que le gusta salir y aparentar.
Casi todo el mundo, al no ser que tenga encufe empieza por ser becario, yo lo soy, hago prácitas y estoy muy contenta, siempre lo he estado en todos los sitios donde he trabajado. Bien que mal he acabado por salir adelante y no siempre no es lo más importante que te paguen sino sentirte agusto.