Mi?rcoles, 15 de junio de 2005
el ataque del minivampiro

Su potente GPS detecta a una presa a 70 metros de distancia. Localizada la v?ctima, chupan su sangre hasta superar tres veces su diminuto peso corporal. Viven s?lo cinco d?as, pero su capacidad reproductora es tal que en un verano se suceden siete generaciones. Descubra todo sobre esta obra de ingenier?a de la naturaleza.

Los mosquitos, con su fr?gil cuerpecillo y sus seis delicadas patas zancudas, son m?s peligrosos para el hombre que todos los animales de presa, tiburones, pira?as, serpientes, ara?as y felinos juntos. En la mayor?a de los casos, su picadura no supone m?s que un molesto escozor, pero para m?s de 600 millones de personas cada a?o es sin?nimo de enfermedades. La m?s cruel, con diferencia, es la malaria, que afecta a 500 millones de personas y mata, anualmente, a tres millones. Pero los mosquitos tambi?n son portadores del dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo o la encefalitis. Sin embargo, la picadura no es, para estos animales, sino un acto de supervivencia. Las hembras, las ?nicas que pican y chupan la sangre, lo hacen para asegurarse una sustancia rica en prote?nas que les permita madurar y desarrollar sus huevos antes de la puesta.

Para llegar a nuestro jugo vital, los mosquitos han desarrollado un aparato de localizaci?n sorprendente. El entom?logo Martin Geiger, de la universidad alemana de Ratisbona, que ha investigado al Aedes aegypti, transmisor de la fiebre amarilla y el dengue, asegura que los mosquitos emplean un complejo sistema de navegaci?n por el olor para localizar a sus v?ctimas. A trav?s de su nariz, que se encuentra en una antena o en el aparato bucal, detectan cualquier elevaci?n en el nivel de di?xido de carbono (CO2), especialmente intenso en el aire que se exhala al respirar. ?Cuando el mosquito detecta una fuente de este gas, y puede hacerlo hasta a 70 metros de distancia, cambia su rumbo y vuela hacia su origen?, asegura Geiger. Cuando llega junto a la v?ctima, el atacante olfatea otros olores humanos, sobre todo el ?cido l?ctico, un componente de la capa protectora de la piel, los ?cidos grasos, el amoniaco, la emisi?n de calor y la humedad. La suma de todos estos aromas le sirve al d?ptero para averiguar si el olor de su v?ctima coincide con sus gustos.

Aquellas personas cuya aura olfativa no corresponda con el bouquet que busca el ?minivampiro? se librar?n de los picotazos, pero aquellos cuyos efluvios encuentren el favor del atacante no podr?n ni respirar. Y ni las sobredosis de ajo ni dejar de comer carne ni los perfumes ni la vitamina B lo detendr?n.

Los ?nicos remedios realmente eficaces contra ellos son los insecticidas, ya sean en aerosol o en forma de difusores el?ctricos. En la mayor?a de los casos, estos sistemas contienen dietitoluamida (DEET), una sustancia desarrollada por el Ej?rcito de EE.UU. en los a?os 50 que inhibe el sistema de transmisi?n nerviosa de los d?pteros, los paraliza y los mata.

ZOOLOG?A

De las 3.500 especies de mosquitos que pueblan todos los continentes, muchas se han especializado en los humanos. En Espa?a cometen sus fechor?as unas 60. Y todas, en mayor o menor medida, pican. La m?s com?n es la Culex pipiens, el mosquito com?n, activo desde el ocaso hasta el amanecer. En el laboratorio puede sobrevivir hasta un mes, pero en su medio natural no supera los cinco d?as. Para contrarrestar esa alta mortalidad, las hembras depositan entre 200 y 500 huevos en cada puesta.

Unos d?as despu?s de haberse apareado y haberse dado un fest?n de sangre (chupan hasta tres veces su peso corporal), la hembra del mosquito pone sobre el agua entre 50 y 750 huevos. Dependiendo de la especie, las cr?as tardan entre 24 horas y algunos d?as en salir de los huevos. Al cabo de una semana, las larvas se convierten en pupas y, unos d?as despu?s, en mosquitos hechos y derechos. Despu?s de dos d?as, ?stos habr?n alcanzado la madurez sexual y volver?n a repetir el proceso. Como todo sucede tan deprisa, en un verano pueden vivir siete o incluso m?s generaciones.

Los mosquitos, seg?n Carlos Aranda, director del Centro del Control de Mosquitos del Baix Llobregat, en Barcelona, carecen de un sistema de regulaci?n de temperatura, por lo que su vida y su evoluci?n depende de la ambiental. ?Cuando ?sta es baja, caen en letargo; mientras que con el calor se acelera su ritmo biol?gico ?asegura?; pero s? disponen de sistemas hibernantes que les permiten ?dormir? cuando las temperaturas caen y ?despertar? cuando suben. Por eso, en nuestras latitudes los d?pteros son m?s activos en verano.?

?Y c?mo ser? el est?o que nos espera? Seg?n Aranda, no se puede dar una predicci?n para toda Espa?a, porque los mosquitos dependen de unas condiciones atmosf?ricas muy locales. ?En general ?explica a El Semanal? en a?os secos, como ?ste, suele haber menos mosquitos, pero si lloviera durante estos d?as es posible que nos enfrent?semos a una plaga.?

Para luchar contra ellas, en Espa?a existen seis centros comarcales de control de mosquitos y la mayor?a de los municipios disponen de servicios para su vigilancia. Desde el a?o 2000, tras la detecci?n en la regi?n francesa de Camarga de mosquitos del tipo Aedes albopictus, transmisores del virus del Nilo, un grupo de bi?logos espa?oles, coordinados por Antonio Tenorio, cre? la red Evitar para intercambiar informaci?n y buscar soluciones a sus ataques. Por el momento, su mayor logro ha sido frenar el avance en Espa?a del mosquito tigre asi?tico, un d?ptero llegado a Europa en la ?ltima d?cada que a?n no ha provocado ning?n caso de dengue o virus del Nilo pero que ya ha dado buena muestra, con sus picaduras, de su voracidad.

-C. Shuster y J Fabi?n-
Publicado por .AuStRaLiA. @ 19:34  | Otros
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