Jueves, 16 de junio de 2005
Tras otra jornada de patrulla por Ithilien, este montaraz regresa al calor de su hogar. Despu?s de guardar mi espada y el resto del correaje en el arc?n de mi alcoba, me dejo caer en el sof? ante la tele y entonces me adue?o del mando a distancia.

En el sal?n mis tres peque?os juegan ajenos a mi presencia. Tengo la vaga sensaci?n de que en el fondo sienten alg?n tipo de aprecio hacia m?, aunque reconozco que me considero incapaz de exteriorizar mi cari?o hacia ellos. Detr?s de la mesa, Eowyn hace verdaderos esfuerzos por respirar el mismo aire que yo respiro. Hubo un tiempo en que seguramente debi? albergar alg?n sentimiento de amor, o eso quiero creer.

Quiz?s nunca supe decir un ?te quiero? a tiempo... quiz?s nunca lo cre? necesario... En cualquier caso, si algo de eso existi?, ahora forma parte de las brumas del tiempo...

Regreso con historias curiosas, que sin embargo no provocan el m?s m?nimo inter?s en ella.

Cierro los ojos y pienso si estas horas frente a la tele, en compa??a de personas que se supone que me aprecian, es lo que otros llamar?an ?el reposo del guerrero?...

Y tras reflexionar sobre ello, llego a la conclusi?n de que mi verdadero ?reposo del guerrero? no est? all?, sino en los bosques y caminos de Ithilien.

Y entonces cuento con impaciencia las horas que restan para salir nuevamente al alba, de patrulla...
Publicado por CapitanFaramir @ 14:02
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