S?bado, 16 de julio de 2005
Hoy me he levantado reaccionario, as? que reacciono d?ndole a la tecla. Cada uno reacciona como puede. Y la verdad es que tengo uno de esos d?as en que abres los peri?dicos, ves los titulares y las fotos de los protagonistas del asunto ib?rico, y te entran unas ganas salvajes de ir a la puerta de las Cortes a ciscarte en los muertos de todo el que pase por all?

La primera pregunta que cualquiera con sentido com?n se hace ante el panorama es: ?de verdad no se dan cuenta? Luego, al rato de meditarlo, llega la atroz respuesta: se dan cuenta, pero les importa un carajo. Esa pe?a de golfos apandadores vive de su negocio, de currarse una Espa?a que nada tiene que ver con la real, hasta conseguir, por insistencia, que s? lo tenga. Que esa Espa?a falsa en la que medran, la que les paga el coche oficial, el estatus, la vanidad y la arrogancia, se vuelva real y terrible hasta darles la raz?n y justificar su estupidez, su ignorancia, su incultura, su demagogia de leguleyos sin escr?pulos.

Y as?, como en el mito de los leprosos medievales, esa pandilla de sinverg?enzas contamina todo cuanto toca, arroj?ndolo al cubo de basura, que cada vez se parece m?s a una fosa com?n: educaci?n, historia, idiomas, convivencia. En una Espa?a inculta y de instintos ruines como la nuestra, donde el equilibrio y la solidaridad requieren encaje de bolillos, eso equivale a ponerse la pistola en la sien. Virgen santa. Hasta han conseguido que las v?ctimas del terrorismo se tiren los trastos a la cabeza, y se dividan ahora en v?ctimas de derechas y v?ctimas de izquierdas.

Todo iba demasiado bien. Los ciudadanos votaban y estaban dispuestos a seguir votando a unos u otros seg?n el momento y las circunstancias, con las alternancias l?gicas en cualquier democracia. Lo normal. Pero ese proyecto lento, tranquilo y acumulativo, no encajaba en los planes de esta gentuza. Necesitaban movimiento inmediato, vidilla, oportunidades de sacarle los dos ojos al adversario con tal de que a ellos les quedase uno. Hablo de los profesionales de una izquierda desorganizada, demagoga e incompetente; de los pringados de un socialismo sin proyecto que a?n rumia el rencor por el desastre felipista; de los meapilas de una derecha justamente despojada del poder a causa de su estupidez, su soberbia y su cobard?a; de la infame pe?a totalitaria perif?rica que, despu?s de treinta a?os de victimismo y gimoteo, ya no tiene nada que reivindicar salvo las situaciones extremas. Todos barajan demasiado resentimiento, demasiadas cuentas que ajustar, como para dejarnos al margen. Necesitan una Espa?a encabronada para justificar el tinglado, el voto, la legislatura. Y en eso andan.

No puedo compartir la opini?n de ciertos analistas de la derecha que atribuyen al Pesoe la responsabilidad exclusiva del putiferio. Es cierto que la mediocridad de algunos ilustres ?e ilustras? miembros del Gobierno resulta nociva y devastadora, que el da?o hecho en los ?ltimos tiempos a la convivencia, la educaci?n, la ense?anza, el idioma espa?ol, la cultura y el sentido com?n son irreparables, y que resulta evidente el manejo vil de un resentimiento y una dial?ctica de militancia que se remonta a la guerra civil; algo que parec?a superado por la mayor?a de espa?oles, y a lo que eran ajenas las nuevas generaciones.

Pero tambi?n es cierto que todo esto ha sido alentado y favorecido por una derecha desprovista de inteligencia, de maneras, de sentido del Estado y de conocimiento del pa?s que gobernaba. Me refiero a ese Pep? autista que perdi? el poder por obcecaci?n, oportunismo y falta de coraje pol?tico, tras gobernar arrojado sin pudor en brazos de los obispos m?s carcamales y de los movimientos religiosos ultravaticanos, de la educaci?n privada en detrimento de la p?blica, del dinero f?cil, del urbanismo salvaje, del Espa?a va bien, de la imprevisi?n suicida frente a la inmigraci?n, de la ausencia de una verdadera pol?tica social y de la incapacidad de distinguir el espa?olismo rancio, de cabra legionaria con viento duro de levante, del leg?timo y necesario sentido de la palabra Espa?a.

Una derecha que ahora las p?a de seis en seis, pero que cuando fue d?bil en la antigua oposici?n y en la primera fase de su gobierno, tampoco tuvo empacho en mirar hacia otro lado, tragar y pactar con quien hizo falta, o intentarlo. Incluido aquel glorioso Movimiento Nacional de Liberaci?n Vasco con el que nos obsequi?, en su momento, el comparsa de George Bush. El amigo Ansar de los cojones.

-Arturo P?rez-Reverte- El Semanal

P.D: ?Dios como quiero a este t?o!
Publicado por .AuStRaLiA. @ 13:13  | Otros
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