El domingo fui a ver "King Kong" la supermega peli con una producción estratosférica y un merchandaisin que aburre. Con todo esto no estaba yo muy emocionada, pero me arrastró una amiga y allá que fui.
Y ahora viene lo fuerte. Desde que la vi no puedo dejar de pensar en el mono grande, yo creo que me he enamorado. Es verdad que hay cosas de la película que no entiendo, por ejemplo la presencia de bichos grandes y asquerosos que se comen a la gente. Lo de los dinosaurios bueno, le da espectacularidad y excusas a Kong y a Jack (Adrian Brody) para ser los héres.
El caso es que a pesar de todos los efectos especiales y todo el dinero, la historia, es eso, una historia y no un cúmulo de imágenes espectaculares sin sentido. Pero sin duda lo mejor es el super mono. Es dulce y salvaje, desprende orgullo, soledad, fuerza. Hace que sientas piedad, solidaridad, compresión...
Es más humano que los humanos que demuestran un egoísmo, una ambición y un deseo por destruir que no está alejado para nada de la realidad. La fragilidad de Naomi Watts es perfecta para el papel de Ann Darrow. Al final hasta ella sucumbe a los encantos del gorila.
Es fantástico, el mejor de la película. Impagable la escena con la chica en el lago helado de Central Park deslizándose con ella en el último baile. Conmovedora la caída mientras la bella llora la muerte de la bestia. No importa nada más. Ni el principio, quizá un poco pesado, ni el exceso de acción en la isla donde no se deja descansar al espectador ni un segundo. Jackson conmueve. Estoy de acuerdo con la mayoría de la crítica.