sábado, 28 de enero de 2006
Hace tiempo que quería escribir sobre Harry Potter todo un fenómeno editorial. A pesar de ser una amante total de género fantástico no soy de las que piensan que J.K. Rowling ha degenerado al género, pienso más bien todo lo contrario, lo ha dotado de frescura y modernidad. Además, hace que los niños y los jóvenes lean algo que parecía imposible antes de que Harry apareciera.

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El truco es simple: un mundo totalmente fantástico contrapuesto con la más cruda realidad. Un mundo fantástico tan cotidiano que es totalmente creible. Las clases en Howarts, los exámenes con materias propias de la magia pero que tienen exactamente el mismo procedimiento que las del mundo no mágico. También ayuda la prensa mágica"El Profeta" y "Corazón de bruja" que como en el mundo real son la prensa seria y la prensa del corazón. Igual pasa con otras tantas cosas como el Ministerio de Magia para regular su uso, el Hospital,el quiddich (no se como se escribe) etc.

Además de este contexto divertido, cercano, normalizado y mágico está la historia. La aventura de un niño huérfano que sobrevivió a uno de los magos más poderosos de todos los tiempos. Una trama llena de misterios y sorpresas que hace que el lector pueda investigar y tenga un deseo irrefrenable de leer un capítulo más.

A esto se le añaden valores que nunca morirán: la amistad por encima de todas las cosas, el compañerismo, el valor, la ambición (en el buen sentido), esfuero de superación, el amor... las tradicionales disputas entre "compañeros" de colegio, las pandillas de todos los sitos, los que dan y los que responden, rivalidades personales, lo de siempre,vamos.

El sentido del humor también tiene sitio en los libros perfectamente estructurados entre tiempos tranquilos, cómicos, divertidos y otros oscuros e intensos.

Y no me resisto a mencionar en concreto a mi personaje favorito, el profesor Snape. Un hombre amargado, traumatizado por una infancia y una adolescencia difícil, siervo de Voldemort arrepentido y reciclado por Dumbeldore para su causa. Odia a Harry porque odia a su padre. Aún así no está muy claro que no haya podido pasarse de nuevo al Lado Oscuro. Sin embargo, tengo una teoría de lo que puede hacer la Rowling con este personaje: creo que lo matará en el último libro salvando la vida a Harry en una especie de redención por sus pecados. Yo lo haría. Es un personaje trágico que no puede acabar bien.

No me quiero ni imaginar lo que hubiera pasado con las películas que se han rodado a partir de los libros si Spilberg se hubiera salido con la suya. Pretendía trasladar todo a EEUU en vez de a Inglaterra cuando la mayor parte de su encanto es eso, su aspecto antiguo, ancestral, mágico y mítico. En EEUU eso es imposible, si Howarts tiene 1.000 años y EEUU tiene 300 años de historia flipando. En fin, gracias Joanne por parar los pies al yanki.

Se que los "puristas" me odiarán por esto pero es que el género fantástico necesita renovarse y ella lo ha hecho. Además el género fantástico no tiene porque tener unas reglas que seguir. La realidad es que queda menos de un mes para que llegue la sexta entrega y yo estaré la primera esa mañana para comprarlo.

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Publicado por Desconocido @ 12:27  | Libros
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