Mi?rcoles, 01 de febrero de 2006
Cada noche, durante 22 a?os, el ministro de Propaganda de Hitler recog?a sus conversaciones con el l?der nazi. Ahora, estos escritos han salido a la luz en Francia. XLSemanal ha accedido a este documento estremecedor.
Joseph Goebbels (1897-1945) quer?a ser poeta, pero no consigui? publicar ni un triste verso. El resentimiento por esta vocaci?n frustrada, aderezado con el odio a su propio cuerpo (era cojo y med?a 1,50), ciment? su cinismo. ?El p?blico alem?n desea ser embaucado?, escribe en sus diarios. Desde 1923 hasta 1945 trabaj? en ellos sin respiro hasta completar 7.000 p?ginas manuscritas y 36.000 dictadas que fueron confiscadas por los sovi?ticos. Durante la perestroika, el descubrimiento de copias microfilmadas en un archivo moscovita permiti? reunir una edici?n completa. Para publicarla hubo que comprar los derechos al albacea de Goebbels, un siniestro banquero suizo llamado Fran?ois Genoud, nazi hasta la m?dula.

Fue un flechazo mutuo. Hitler lo reclut? para mejorar la imagen del partido y Goebbels orquest? la campa?a m?s sucia de la historia. ?Soy un predicador, el alma del trabajador alem?n est? en mis manos, moldeable como la cera.? Edit? revistas que se mofaban de los jud?os, organiz? quemas de libros y orden? soltar ratones en los cines donde se proyectaban filmes antibelicistas. Hitler pronunciaba unos 50 discursos anuales por la radio. Pero en el estudio de grabaci?n se embarullaba. Goebbels procur? que siempre hubiese p?blico en el plat?. Una multitud que interrump?a con aplausos al orador. Como ministro de Propaganda, hizo instalar altavoces en las calles, y miles de vigilantes procuraban que se escuchase al F?hrer en f?bricas y cervecer?as. ?Cualquier hembra me hace hervir la sangre y corro tras ella?, dec?a. Su esposa, Magda, soportaba sus infidelidades. Le dio seis hijos. Un d?a, tras el suicidio de Hitler, el matrimonio Goebbels se quit? la vida, pero antes asesin? a sus propios ni?os.

La biograf?a de su albacea, Fran?ois Genoud, que tambi?n compr? los derechos de los escritos de Hitler, es tortuosa. Durante la guerra fue esp?a de los nazis, trafic? con diamantes y escondi? toneladas de oro expoliado a los jud?os. Cuando termin? la contienda, se las ingeni? para blanquear su pasado y desempe?? un alto cargo en la Cruz Roja. Financi? las redes que sirvieron para que jerarcas nazis escaparan de los aliados. Coste? las minutas de los car?simos abogados de criminales, como Klaus Barbie y Adolf Eichman. Feroz antisemita, financi? el terrorismo ?rabe y estuvo implicado en el secuestro de un avi?n de Lufthansa en 1972. Se suicid? en 1996, a los 81 a?os, asediado por las denuncias y negando el holocausto. Debe de estar revolvi?ndose en su tumba: los beneficios de los diarios de Goebbels se destinar?n a una fundaci?n en memoria de las v?ctimas de los campos de exterminio.

Fragmentos del diario

?Stalingrado est? perdido!

23 DE ENERO DE 1943

?Stalingrado est? perdido! A mediod?a, almuerzo s?lo con el F?hrer en su refugio. La entrevista comienza con el an?lisis de la situaci?n militar. Me muestra un resumen sobre la conducta de los italianos, documento que ha sido transmitido al F?hrer por oficiales del frente; parece casi una llamada de socorro. La informaci?n es tan atroz, que el F?hrer me ordena no divulgar jam?s su contenido. S?lo es posible rebelarse ante tanta ligereza, cinismo y cobard?a. Es cierto que los italianos han sido siempre una pandilla de cobardes, pero nunca se hab?an mostrado tan viles. [.]
El F?hrer tambi?n est? muy descontento con la Luftwaffe. ?ltimamente funciona algo mejor, desde que Milch se encarga de la organizaci?n de los transportes a?reos hacia Sstalingrado. Pero sigue siendo insuficiente. Lo que recibe Stalingrado es lo justo para no morir; pero demasiado poco para vivir. Probablemente, tengamos que hacernos a la idea de que las 22 divisiones est?n perdidas.
[.]
En medio de la entrevista, se recibe una llamada telef?nica de Zeizler: la situaci?n en Stalingrado es grav?sima. Los bolcheviques han roto las l?neas alemanas en seis kil?metros. Nuestras tropas no son capaces de resistir; disminuidas por el hambre y el fr?o son incapaces de combatir. La noticia afecta profundamente al F?hrer. Ten?a la esperanza de que a?n fuera posible mantener una fuerza armada en Stalingrado y liberarla m?s adelante.

Esto me anima a exponer mi programa con mayor ?nfasis. Repito todas las ideas que he definido tantas veces como mi programa. Lo titulo Conducci?n de la guerra total. Incluye el servicio obligatorio para las mujeres, la disoluci?n de todas las instituciones y empresas no necesarias para la guerra y la subordinaci?n de la vida civil al esfuerzo de la guerra. El F?hrer acepta de inmediato todo lo que le propongo. Incluso, en algunos puntos, llega m?s lejos.
[.]
Desde ahora, tenemos el campo libre. El F?hrer nos da rienda suelta. S? perfectamente que, a causa de estas medidas, me crear? enemigos; no me importa. Si ?stas permiten ganar la guerra, ser? su art?fice ante la historia.

De momento, mi ?nico temor es que le pase algo al F?hrer. Ya tiene 54 a?os, y no es cosa que se deba tomar a la ligera. ?l me dice que, de vez en cuando, enferma y que ya no se siente capaz de afrontar duras pruebas. Debemos ahorrarle preocupaciones. A pesar de estas crisis, de todo este peso, su fuerza interior sigue siendo admirable. Sabe tan bien como todos nosotros que, desde ahora, luchamos por nuestra existencia; pero, decidido a combatir hasta el final, ?l sigue firmemente convencido de que esta lucha se saldar? con nuestra victoria.
[.]
El joven Mayor, que fue, por orden del F?hrer, el ?ltimo en abandonar Stalingrado, presenta su informe en casa de Hitler y, luego, en la m?a. Su descripci?n sobre Stalingrado es conmovedora. Las tropas no tienen alimentos ni munici?n ni combustible. Est?n sentadas en fila en sus refugios, hambrientas y ateridas de fr?o. La imagen de una antigua grandeza. Faltan palabras para describir este drama heroico. Muy delgado, este oficial tiene la mirada hundida; habla de manera agitada, pero se limita a los hechos. Describe la moral de las tropas como por encima de cualquier elogio. S?lo se puede admirar el coraje que demuestran estas gentes sencillas por la causa del Reich. En sus cartas, se despiden de sus familias; a continuaci?n, miran la muerte de frente y luchan hasta el ?ltimo cartucho. En todas las unidades circula la pregunta: ?Para qui?n ser? la ?ltima bala, ?para el ruso o para m???. Muy pocos se rinden. ?Qu? hero?smo, qu? dura y sangrienta lecci?n para nosotros! Una lecci?n que no podemos olvidar. Si ten?a reticencias en llevar a cabo mi programa, deber?a sentir verg?enza.
En el refugio del F?hrer, permanecemos ante la chimenea en compa??a de Speer durante horas. Reina un ambiente melanc?lico. Las noticias de Stalingrado son opresivas. Pero debemos sobreponernos. El F?hrer se alegra de que me quede con ?l toda la noche. Yo tambi?n me siento feliz de hacerle compa??a en este d?a tr?gico. Me ruega insistentemente que vuelva. Dice que tiene muchas cosas que contarme y que mi presencia lo tranquiliza. Esta confesi?n me llena de alegr?a.

31 DE ENERO DE 1943

??Quer?is la guerra total?? Por la tarde, a las cinco, tiene lugar la manifestaci?n tan esperada en el Sportpalast. La afluencia es impresionante. Recuerda el furor salvaje del pueblo. El p?blico pertenece a todos los estratos sociales: desde el Gobierno hasta el obrero an?nimo. Mi discurso causa gran impresi?n. La reacci?n del gent?o apenas puede describirse. Nunca antes el Sportpalast fue testigo de escenas de tanta agitaci?n como al final de la manifestaci?n, cuando plante? al p?blico diez preguntas. La gente respond?a con una tormenta de aprobaciones. Esta manifestaci?n causar? gran impresi?n no s?lo en el Reich, sino tambi?n en pa?ses neutrales e incluso en el enemigo. Mi oratoria est? en plena forma; gracias a m?, la sala se encuentra en un estado que se asemeja, espiritualmente, a una movilizaci?n total.
Por la noche, algunos invitados declararon que esta manifestaci?n fue una especie de golpe de Estado silencioso. La guerra total ya no es cosa de unos pocos hombres sagaces; desde ahora, tiene el apoyo del pueblo. Ya nadie del grupo de los dirigentes puede oponerse a ella. Esperemos que la frase que cerraba mi discurso se convierta en realidad: ?Pueblo, ?lzate y que sople la tempestad?.

27 DE OCTUBRE DE 1943

Diferencias con el F?hrer. En lo que se refiere a la posibilidad de una paz independiente con los ingleses o con los sovi?ticos, mantengo mi punto de vista que es diametralmente opuesto al del F?hrer. ?l piensa que se podr?a alcanzar un acuerdo con los sovi?ticos, bas?ndose en lo que ocurri? en 1939, tras la campa?a de Polonia. De esta forma, tendr?amos las manos libres en el oeste y podr?amos aplastar a Inglaterra desde la base de operaciones que constituye la costa atl?ntica. Posteriormente, habr?a que plantearse c?mo conseguir en el este el espacio vital que necesitamos. Pero esto no tendr? lugar forzosamente en un futuro pr?ximo. Con resignaci?n, el F?hrer dice que ya ser? demasiado viejo para llevar a cabo esta lucha.

Le expongo mi tesis sobre la relaci?n de fuerzas que existe en Inglaterra, sobre la doctrina del balance of power, sobre la evoluci?n de la guerra en este sentido, guerra en la que Inglaterra lleva todas las de perder pol?ticamente, si sigue actuando como hasta ahora. En una palabra, presento los argumentos para demostrar al F?hrer que un acercamiento al partido angloamericano representar?a grandes ventajas. Me remito al ejemplo de 1932. En la lucha por hacerse con el poder en Alemania, no fue con los comunistas con quienes nos entendimos para derribar a la plutocracia, sino con la plutocracia para derribar al comunismo. Mis argumentos no convencen al F?hrer aunque encuentra en ellos elementos atractivos.

Tras el atentado fallido contra Hitler

23 DE JULIO, 3 Y 23 DE AGOSTO DE 1944

Tras el atentado fallido contra Hitler. Me re?no de nuevo con el F?hrer. Sale de su refugio para venir a mi encuentro. Nuestras primeras palabras me trastornan. Estoy emocionado hasta lo m?s profundo de verlo delante de m?, sano y salvo. La escena no est? exenta de solemnidad. Tengo la sensaci?n de estar frente a un hombre que trabaja bajo la protecci?n de Dios. Sin embargo, su aspecto es el de una persona cansada. Su frente muestra heridas superficiales; cojea ligeramente, ha sufrido quemaduras y en el brazo tiene contusiones. Aparte de esto, no tiene nada.

Lo ?nico que me preocupa, es que el F?hrer se ha hecho muy viejo. Da impresi?n de fragilidad, causada por sus heridas. Todo su ser se caracteriza por una extrema bondad. Nunca lo hab?a visto tan entra?able como aquel d?a. No se puede sentir m?s que afecto por ?l. Es el mayor genio vivo de nuestra ?poca. Junto a ?l, alcanzaremos la victoria, o nos hundiremos heroicamente.
[.]
A mediod?a, vuelvo a hablar con Keitel sobre el proceso del juicio del 20 de julio. El F?hrer ha dado la orden de constituir un tribunal de honor formado por mariscales y generales, entre los que figuran Keitel, Guderian, Scherff, Specht y otros. [.] Los condenados a muerte ser?n ahorcados vestidos de presidiarios. Me parece una buena decisi?n, y gustar? a todo el pueblo alem?n.
[.]
En lo que se refiere al juicio del pr?ximo lunes, el F?hrer se ha mostrado de acuerdo con el procedimiento que he propuesto. Enviar? un ej?rcito de periodistas de primera clase, que redactar?n sobre el asunto un informe formidable destinado al gran p?blico. Previamente, el s?bado, me entrevistar? con Freisler y repasar? con ?l, punto por punto, el modo en que debe desarrollarse el juicio. No se tolerar?n alegatos verbosos o debates prolijos; los acusados no tendr?n la posibilidad de proferir sandeces pacifistas; deber?n expresarse ?nicamente con relaci?n a los hechos.
[.]
Estoy viendo la pel?cula del juicio de Helldorf. Observo abatido su hundimiento ante el tribunal. Tienen un tono lloroso y declara abiertamente haber actuado como un traidor y haberse comportado sin fe ni ley hacia el F?hrer. Me resulta conmovedor ver a ese hombre tan cercano a m? en otros tiempos.

23 Y 26 DE AGOSTO DE 1944

La batalla de Francia. En lo que se refiere a la batalla de Francia, los aliados tienen grandes esperanzas en la actividad del maquis franc?s. Efectivamente, nos hemos visto superados por los movimientos clandestinos, cosa que yo no hab?a previsto. Nuestra inteligente y clarividente pol?tica extranjera ha conseguido convertir a unos franceses pacifistas en combatientes nacionalistas. Apenas se puede imaginar peor fracaso. Ni ingleses ni americanos han tenido problemas para hacerse con la poblaci?n gala. La pol?tica que hemos desarrollado all? les ha dado las condiciones m?s favorables.

4 DE DICIEMBRE DE 1944

Adolf viene a tomar el t?. El F?hrer nos causa a todos extrema alegr?a al aparecer para tomar el t? con nosotros. Causa sensaci?n, porque hace ya a?os que ha dejado de hacer visitas privadas. Pero acept? la invitaci?n de Magda, y se muestra encantado de encontrarse de nuevo en nuestra casa, en nuestro c?rculo familiar. Es f?cil imaginar nuestra felicidad. Se le recibe como a parte de la familia, y los ni?os se han puesto pantalones largos para la ocasi?n.

El F?hrer se alegra de que nuestra casa est?, en relaci?n con otras, intacta y se entusiasma con los ni?os, que no hab?a visto desde hace cuatro a?os. Se maravilla con todos ellos, especialmente con Helga y Hilde, convertidas ya en aut?nticas se?oritas.

El F?hrer se queda con nosotros durante dos horas, de las que aprovechamos cada minuto para charlar y evocar recuerdos. Se extiende sobre los problemas de la degeneraci?n del arte, a la vista de unos cuadros de buena factura que hemos colgado en su honor en las estancias de nuestra casa. Tambi?n hablamos de m?sica y de los combates. ?l est? muy impresionado por la violencia de la guerra a?rea que lleva a cabo el enemigo y las p?rdidas que deploramos le causan gran dolor. Pero, una vez m?s, subraya que ha hecho todo lo que estaba en su mano por evitar este tipo de guerra, lo que es totalmente cierto. No ha escatimado medio alguno para que la lucha se desarrolle de forma m?s humana. Es Churchill quien siempre ha querido que la guerra adopte esta forma b?rbara.

Un ambiente de fin del mundo

13 DE MARZO DE 1945

Ya no hay ministerio. El ataque de Mosquitos de esta noche tiene consecuencias tr?gicas para m?, ya que alcanza a nuestro ministerio. El bello edificio de la Wilhelmstrasse ha sido destruido por una mina. La sala del Trono, la galer?a Azul y la sala del Teatro, que yo mismo hice reconstruir, son un campo de ruinas. Se me revuelve el coraz?n ante la idea de que una obra de arte haya sido arrasada en un segundo. [.] Hace exactamente 12 a?os, este mismo d?a 13 de marzo, entr? como ministro en este ministerio. Muy mal presagio para los pr?ximos 12 a?os.

28 DE MARZO DE 1945

Un ambiente de fin del mundo. El jard?n de la canciller?a del Reich ofrece un espect?culo desolador. No es m?s que un mont?n de escombros. Se est?n reforzando las instalaciones del refugio del F?hrer, que est? firmemente decidido a quedarse en Berl?n, incluso si la situaci?n se vuelve dram?tica. En su entorno militar, reina un ambiente de fin del mundo, prueba de que el F?hrer s?lo ha reunido a su alrededor a personas d?biles en las que no puede apoyarse en caso de emergencia.
[.]
El F?hrer conf?a de forma inquebrantable en su buena estrella, lo que es admirable. Siempre se tiene la impresi?n de que vive en otra parte. Pero ya ha ca?do muy a menudo de las nubes. Sigue convencido de que la crisis pol?tica en el seno del campo enemigo justifica nuestras mayores esperanzas, por peque?as que sean. No realiza ya ning?n cambio de personal, ya sea en el Gobierno o en la diplomacia. G?ring sigue en su puesto, y Ribbentrop, tambi?n.
[.]
El F?hrer muestra una amplitud de miras como en raras ocasiones. Me siento feliz de tener su confianza. Me gustar?a tanto ayudarlo con sus preocupaciones; pero mis posibilidades est?n limitadas. En cualquier caso, voy a hacer todo lo que est? en mi mano para evit?rselas. Hay que luchar, aguantar y resistir. Debemos pensar como revolucionarios y, m?s a?n, actuar como revolucionarios. Ha llegado la hora de romper las ?ltimas c?scaras de huevos de los burgueses. Las medias tintas ya no nos sirven. Ha llegado la hora de los hombres hechos y derechos y de las acciones integrales. Por terrible que sea la situaci?n, podemos manejarla.
[.]
Por la noche, despu?s del ataque de los Mosquitos, hojeo una serie de papeles privados que se remontan a la ?poca de nuestra lucha pol?tica. Esta lectura despierta en m? un c?mulo de recuerdos. Parece como si me enviaran un saludo, desde la lejan?a de aquellos tiempos felices que ya no volver?n.


PARA SABER M?S...

Joseph Goebbels. Journal 1943-1945.
Ediciones Tallandier.
Los derechos de autor de este libro se destinar?n a la Fundaci?n Memoria de la Shoah.


XL-El Semanal
Publicado por .AuStRaLiA. @ 11:35  | Otros
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Comentarios
El diario de Goebbels es una falsificaci?n, como lo demostraron varios historiadores, entre ellos la alemana Ingrid Weckert (http://es.metapedia.org/wiki/Diario_de_Goebbels), pero hay varios mas.
Publicado por Redthor2
Mi?rcoles, 25 de febrero de 2009 | 9:53
Digamos que no es ninguna autoridad Ingrid Weckert ha sido condenada por incitar al odio racial, as? que imparcial no es.

falsificaci?n el Diario de Goebbels? Que lo pruebe es sencill?simo. Para eso hay expertos en falsificaciones gui?o
Publicado por Rossebud
Lunes, 20 de julio de 2009 | 8:50

La carga de la prueba recae sobre el acusador, no sobre el acusado. Las 36.000 páginas mecanografiadas pueden haber sido escritas por cualquiera, o modificadas.

Publicado por parmel
Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011 | 22:09

Que Ingrid Weckert haya sido condenada por incitación del odio racial no demuestra nada desde el punto de vista historiográfico o de la ciencia.

Publicado por parmel
Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011 | 22:12

Que Oscar Wilde fuera condenado por homosexual en Inglaterra, ¿demuestra algo sobre el valor de su literatura?

Publicado por parmel
Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011 | 22:13

Más en:

http://nacional-revolucionario.blogspot.com/

Publicado por parmel
Mi?rcoles, 23 de marzo de 2011 | 22:15