La que se ha montado por unas viñetas de nada, ¡por dios! (y nunca mejor dicho) Valga desde aquí decir que puedo entender que los musulmanes de a pie, los que se levantan, llevan a los niños al colegio, van a las mezquitas los sábados y rezan las veces que tengan que rezar al día se pudan sentir ofendidos. Pero de ahí a quemar embajadas, pedir el boicot a los productos daneses y destrozar todo lo que se les pone por delante hay un abismo.
Esto ya no es una cuestión ni de viñetas, ni de libertad de expresión. Lo que está pasando es simplemente el estallido de una situación que lleva décadas gestándose y que tuvo su punto álgido en el 11S. El mundo musulmán, o por lo menos algunos de ellos aprovechan la jugada para dar rienda suelta a sus odios hacia occidente.
Cierto es que tienen otras costumbres, otra forma de ver la vida y la religión pero la situación es absurda. No se puede pedir a un Gobierno europeo que pida perdón por unas viñetas publicadas por un periódico, que al fin y al cabo es una empresa privada e independiente.
Puede que se pasaran tres pueblos sobre todo con la viñeta del turbante con forma de bomba, pero también se ha caricaturizado a otras religiones, incluida la cristiana cientos de veces y es cierto que ha habido protestas y quejas pero nunca le ha dado a nadie por ponerse a quemar embajadas.
Y no me creo que este levantamiento no este instigado de manera descaradamente política por algunos líderes religiosos y politicuchos árabes porque si no no puede durar tanto el cabreo.
Cada vez que veo esas hordas enfurecidas de musulmanes gritando y pegando tiros al aire (en algunos sitios) quemando banderas y pisoteándolas se me hiela la sangre. No es una cuestión de orgullo patrio ni mucho menos, es el terror a que haya un levantamiento de verdad, como los altercados en Francia pero a lo bestia de todos los musulmanes asentados en Europa.
Piden respeto para su religión y sus costumbres pero no entienden que aquí las cosas son diferentes. Que son gobiernos libres legítimos y laicos (sobre todo laicos) despegados de cualquier religión incluida la suya. No entienden que el sentido del humor es el primer paso para la libertad, reirse de uno mismo no es humillante sino todo lo contrario, engrandece a quien lo practica.