Hoy que tengo tiempo y ganas voy a escribir este texto al que ya tenía ganas hacía meses. Sobra decir que va dedicado a las mujeres, a las que luchan todos los días por sus familias tanto si trabajan fuera de casa como dentro de ella. Seguramente Eowyn tenga más que ver con las que son exclusivamente amas de casa, pero todas tienen mérito.
Como lo primero es lo primero, hay que empezar por explicar quien es Eowyn para aquellos que no lo sepan. Para mí, profunda admiradora de Tokien y de El Señor de los Anillos es un modelo de mujer a seguir. Así, en breve Eowyn es sobrina del rey de Rohan (de los buenos, claro) es huérfana, sus padres murieron asesinados por los orcos, tiene un hermano, Eomer. Su tío, Theoden, rey, está bajo la influencia de Grima, Lengua de Serpiente que a su vez desea a Eowyn.
Ella vive encerrada en Edoras, deseando salir a luchar, hacer algo más que querer a su tío como un padre mientras que le cuida y le ve consumirse día a día. Alcanzar la gloria como guerrero es su mayor sueño. Entonces aparece Aragorn heredero al trono de Gondor y no la trata como una chacha y la chica se enamora, claro, pero él le da calabazas, y ella, en sumida en la desesperación se disfraza de hombre y marcha a la guerra, donde logra una de las mayores azañas de la Tierra Media.
Pero a lo que voy ¿cuántas mujeres hay encerradas en sus casas cuidando de sus familias, con sueños y deseos que no pueden cumplir porque están atadas por el deber? Madres, abuelas, hijas... ¿Cuántas hay que a pesar de trabajar fuera de casa (y también dentro) se sienten atadas por muchos convencionalismos que todavía perduran aunque parezca que no?
Cada vez que sale una encuesta de participación en las tareas del hogar las mujeres se siguen llevando la palma aunque trabajen también fuera de casa. Lo lógico en estos casos, al menos, sería que la higiene doméstica se la repartieran a la mitad, pero no es el caso.
A ellas les digo, que tengan valor, que la vida da muchas vueltas y si luchas por lo que quieres lo consigues. Y a los que las rodean les insto a que las ayuden a cumplir lo que deseen porque son sus madres, abuelas, tías, hermanas, novias, esposas, amigas... Ellas se lo merecen, y si son felices, ellos también lo serán.