Terminé de leer 'Orgullo y prejuicio' hace unas horas. Sí, sí, 'Orgullo y Prejuicio' la novela de Jane Austin, uno de los clásicos de la literatura inglesa. De la novela no hay mucho que decir, si ha pasado a la historia es por algo: fino sentido del humor, retrato de una sociedad hipócrita, historias de amores cruzados y contradictorios, comportamientos muy lejanos a lo correcto, apariencias... en fin de lo de siempre.
Apariencias en 'Orgullo y prejuicio' en una sociedad en la que siempre intenta parecer lo que no es. Que tiene más que nadie, que sabe más que nadie, que tiene más tierras que nadie... no te puedes fiar ni de tu sombra. Hasta Elisabeth, protagonista principal aunque no la única de la novela, cae en la trampa. Ella es una chica lista (o ella se considera lista), prudente (o ella se considera prudente), valiente y decidida (o al menos así cree que es ella)
Pero no es así, tiene dos defectos, los mismos que tiene la insoportable de su madre: su orgullo y sus prejuicios. Todos somos orgullosos en mayor o menor medida y creo que es uno de los males más gordos que afectan a la sociedad actual. Nadie se baja del burro, siempre pensamos que nosotros temenos razón y los demás son los que se equivocan. Me incluyo, soy una cabezota, no me bajo de la burra ni a bastonazos y jamás diré que el contrario tiene razón. Aunque por lo menos me doy cuenta.
Respecto a los prejuicios creo que soy diferente. Todos tenemos prejuicios, pero hay que saber los que tenemos, por ahí se empieza a combatirlos. El caso es que, en la novela, como en la vida, todo esto te puede llevar a no ser feliz. Jane enseña que debemos ser más flexibles, no fiarnos de la primera vista, ahondar más en la forma de ser y de actuar de las personas y no dejarnos guiar por lo que nos digan los demás.
Creo sinceramente que a pesar de que este libro se editó por primera vez a principios del siglo XIX está más vigente que nunca.