Mi?rcoles, 05 de abril de 2006
Villarreal fue ayer por la noche una fiesta, y no me extra?a que sigan todav?a a estas horas. No es para menos. Un pueblo de poco m?s de 30.000 habitantes ha logado llegar a, nada menos, las semifinales de la Liga de Campeones, uno de los cuatro mejores equipos de Europa. El submarino amarillo navega con m?s fuerza que nunca y con las simpat?as de todo un pa?s, incluso, estoy casi segura, de una gran parte del continente. Los d?biles (supuestamente) atraen la empat?a de los dem?s.

Y es que el 1-0 vale su peso en oro, y m?s porque la ilusi?n no se mide, porque la victoria no tiene precio y porque todos queremos que alcancen la final y porque no, la orejona. En este f?tbol de cifras estratosf?ricas, de voluntades compradas y vendidas, de jugadores mercenarios y de intereses cruzados el Villarreal ha demostrado que la ilusi?n y el no tener nada que perder lo son casi todo. Que siga la racha, y que pase lo que pase les quiten lo bailado.
Publicado por .AuStRaLiA. @ 19:39  | Deportes
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