sábado, 15 de abril de 2006
Estos días de Semana Santa y todo el folclore popular que lo rodea es la única época del año en la que creo que creo. Me explico. El resto del año nos bombardean en los informativos o en los periódicos con la última locura de los obispos, durante todo el año nos machacan con bombas, con tiros, o con cualquier otra burrada en nombre de Dios.

En estos días de Semana Santa tan arraigados en España y en gran parte del mundo cristiano se muestra la religión de verdad, a la gente que cree sin pedir nada a cambio, sin fanatismos,con una interpretación de sus creencias totalmente comprensible incluso aunque no lo compartas.

El silencio de las calles castellanas al paso de los pasos (verdaderas obras de arte), donde se podría cortar el aire, los gritos, los piropos y las saetas a las vírgenes y a los cristos del sur, a esa gente que promete y espera a estas fechas para cumplir sus promesas porque Dios o quien sea les ha ayudado a conseguir trabajo, novio, a superar una enfermedad o lo que sea.

En estos tiempos que corren en que los judíos bombardean a los musulmanes en nombre de Dios, en el que los musulmanes se dedican a explorarse por el mundo alante y los cristianos (algunos) piden a gritos que los gays no se casen este baño de Fe real, verdadera, profunda, es algo íntimo y personal, algo demasiado profundo para intentar entenderlo los que no creemos o no estamos convencidos del todo.

Si alguna vez hay que creer en algo creeré en el Dios al que cantan o al que llora esta gente en la Semana Santa, un Dios que perdona, que sufre y que llora con los que lloran porque no hay nada más importante que el perdón. Y si Dios es el padre y todo eso un padre lo perdona todo y no importa lo que hagamos ni lo que dejemos de hacer, ni siquiera si no hay Fe, aunque no te hayas comportado de acuerdo a los preceptos de la Iglesia de Roma, porque sus mandamientos no son los de Dios aunque se los adjudiquen.

El bien y el mal es algo que todos llevamos dentro y no nos hace falta una religión para ser buenos o malos. La religión de verdad es la que da esperanza a los que no la tienen con la promesa de otra vida mejor que la que tienen. Pero no tiene nada que ver con imponer ideas y asesinar inocentes en nombre de un Dios que, estoy segura, nunca aceptará con él a aquellos que usan su nombre en vano ¿No es ese un precepto de la Iglesia Catónica y de otras religiones monoteístas?
Publicado por .AuStRaLiA. @ 10:04  | Cosas mías
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios