S?bado, 15 de abril de 2006
Manifiesto "Con orgullo, con modestia y con gratitud"

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El 14 de abril de 1931, Espa?a tuvo una oportunidad. La proclamaci?n de la II Rep?blica Espa?ola encarn? el sue?o de un pa?s capaz de ser mejor que s? mismo, y reuni? en un solo esfuerzo a todos los espa?oles que aspiraban a un porvenir de democracia y de modernidad, de libertad y de justicia, de educaci?n y de progreso, de igualdad y de derechos universales para todos sus conciudadanos. Hoy, setenta y cinco a?os despu?s, los firmantes de este manifiesto evocamos aquel esp?ritu con orgullo, con modestia y con gratitud, y reivindicamos como propios los valores del republicanismo espa?ol, que siguen vigentes como s?mbolos de un pa?s mejor, m?s libre y m?s justo.

Frente al colosal impulso modernizador y democratizador que acometieron las instituciones republicanas -siempre con la desleal oposici?n de quienes cre?an, y siguen creyendo, que este pa?s es de su exclusiva propiedad-, todav?a se nos sigue intentando convencer de que la II Rep?blica fue un bello prop?sito condenado al fracaso desde antes de nacer por sus propios errores y carencias. Los firmantes de este manifiesto rechazamos radicalmente esta interpretaci?n, que s?lo pretende absolver al general Franco de la responsabilidad del golpe de estado que interrumpi? la legalidad constitucional y democr?tica de una rep?blica sostenida por la voluntad mayoritaria del pueblo espa?ol, con las tr?gicas consecuencias que todos conocemos. Y exigimos que las instituciones de la actual democracia espa?ola rompan de manera definitiva los lazos que la siguen uniendo -desde los callejeros de los municipios hasta los contenidos de los libros de texto- con un estado ileg?timo, que surgi? de una agresi?n feroz contra sus propios ciudadanos y se sostuvo en el poder durante treinta y siete a?os mediante el abuso sistem?tico e indiscriminado de los siniestros recursos que caracterizan la pervivencia de los reg?menes totalitarios. Despu?s de treinta a?os de democracia, resulta vergonzoso tener que recordar a?n donde estaba la ley y donde estuvo el delito. A estas alturas, es intolerable, y muy peligroso para la salud moral y pol?tica de nuestro pa?s, que todav?a se pretenda equiparar al gobierno leg?timo de una naci?n democr?tica con la facci?n militar que se sublev? contra el estado al que, por su honor, hab?a jurado defender, y cuya victoria s?lo fue posible gracias a la ayuda de los reg?menes fascista y nazi que preparaban una invasi?n de Europa que acabar?a provocando una guerra mundial y, a?n m?s decisivamente, gracias a la culpable indiferencia de las democracias occidentales, que, antes de convertirse en v?ctimas de las mismas potencias en cuyas manos hab?an abandonado a Espa?a, eligieron parapetarse tras el hip?crita simulacro de neutralidad que represent? el comit? de No Intervenci?n de Londres.

El 14 de abril de 1931, Espa?a tuvo una oportunidad, y los espa?oles la aprovecharon. Pese a la brevedad de su vida, la II Rep?blica desarroll? en m?ltiples campos de la vida p?blica una labor ingente, que asombr? al mundo y situ? a nuestro pa?s en la vanguardia social y cultural. Entre sus logros, bastar?a citar la reforma agraria, el sufragio femenino, los avances en materia legislativa de toda ?ndole, la separaci?n efectiva de poderes, las constantes y modern?simas iniciativas destinadas a difundir la cultura hasta en las comarcas m?s remotas, el decidido impulso de la investigaci?n cient?fica o el florecimiento ejemplar no s?lo de la educaci?n, sino tambi?n de la asistencia sanitaria p?blica, para demostrar que aquel bello prop?sito gener? bell?simas realidades, que habr?an sido capaces de cambiar la vida de un pueblo condenado a la pobreza, la sumisi?n y la ignorancia por los mismos poderes -los grandes propietarios, la facci?n m?s reaccionaria del Ej?rcito y la jerarqu?a de la Iglesia Cat?lica- que se apresuraron a mutilarlo de toda esperanza.

La Rep?blica dot? a los sectores m?s d?biles y desprotegidos de la sociedad de entonces, las mujeres y los ni?os, de un estatuto jur?dico privilegiado en su ?poca. El retroceso fue tan brutal, que el cambio de r?gimen supuso para ellas, para ellos, la p?rdida de todo derecho y su consagraci?n como subciudadanos dependientes de la buena voluntad de los cabezas de sus respectivas familias. La Rep?blica apost? por la defensa de los espacios p?blicos como escenario fundamental de la vida espa?ola, asumiendo la necesidad de equiparar las condiciones de vida de las poblaciones rurales y urbanas, y desarrollando pol?ticas de igualdad no s?lo entre los individuos, sino tambi?n entre las regiones m?s y menos pr?speras. El retroceso fue tan brutal, que el cambio de r?gimen consolid? las desigualdades hist?ricas tanto individuales como colectivas, y abandon? la promoci?n de los servicios p?blicos para crear un d?ficit que en algunos sectores, como la educaci?n primaria y secundaria, seguimos padeciendo todav?a. La Rep?blica foment? el auge de la cultura espa?ola en todos los terrenos de la creaci?n art?stica y de la investigaci?n cient?fica, el debate intelectual y la vida universitaria, hasta el punto de que su nombre y su destino estar?n unidos para siempre a la memoria del m?ximo esplendor cultural del que ha gozado nuestro pa?s en la era moderna. El retroceso fue tan brutal, que el cambio de r?gimen supuso la p?rdida m?s tr?gica que, a su vez, ha soportado nunca la cultura espa?ola, el exilio masivo de los mejores, que dejaron las aulas y los laboratorios, los talleres y las redacciones, las editoriales y los museos, la autoridad y el prestigio intelectual de nuestro pa?s, en manos de una improvisada cosecha de oportunistas y segundones, que redujeron la vida cultural espa?ola a una lamentable manifestaci?n de mediocres oscuridades.

Hoy, setenta y cinco a?os despu?s, los firmantes de este manifiesto no queremos seguir lamentando la triste brutalidad de aquel retroceso, sino celebrar la emocionante calidad de los logros que le precedieron, y agradecer la ambici?n, el coraje, el talento y la entrega de una generaci?n de espa?oles que crey? en nosotros al creer en el futuro de su pa?s. Reivindicar su memoria es creer en nuestro propio futuro, que ser? proporcionalmente mejor, m?s libre, m?s justo, m?s feliz, en la medida en que seamos capaces de estar a la altura de la tradici?n republicana que hemos heredado. Por una Espa?a verdaderamente moderna, laica, culta, igualitaria, por su definitiva normalizaci?n democr?tica, y por el progreso arm?nico del bienestar de todos sus ciudadanos, hoy, setenta y cinco a?os despu?s, queremos celebrar el 14 de abril de 1931, y proponer que esta fecha se celebre en lo sucesivo como un reconocimiento oficial a todos los ciudadanos espa?oles que lucharon activamente por la libertad, la justicia y la igualdad, valores comunes que tienen que seguir orientando la construcci?n democr?tica de la sociedad espa?ola.

Abril 2006

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Muchos besos a todos los republicanos de coraz?n. Incluida mi madre.

P. D: Por cierto, con motivo de este aniversario ha nacido un nuevo peri?dico: larepublica.es
Publicado por .AuStRaLiA. @ 10:15  | Actualidad
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