La propuesta no de ley que pretende llevar el Gobierno al Congreso de los Diputados sobre el proyecto Gran Simio ha levantado gran polémica en los medios de comunicación. Ante este arrebato, Paco Cuellar que pertenece a este proyecto, ha remitido este e-mail para responder a las críticas aburdas o no, según se mire porque yo cada vez que veo King Kong me dan ganas hasta de ponerle un piso a su nombre
Es asombrosa la cantidad de barbaridades que en estos días se están diciendo con motivo de la presentación en el Parlamento Español de una proposición no de ley de apoyo a los grandes simios. La gente y principalmente algunos periodistas no han mostrado tener ni el menor sentido del ridículo para hablar públicamente de lo que no tienen ni idea. Y ni siquiera voluntad de informarse.
Pese a quien le pese, el hombre pertenece al reino animal, a la clase de los mamíferos, al orden de los primates, al suborden de los simios, a la clase de los homínidos y a la especie Homo sapiens.
Esta clasificación establecida por Linneo en el siglo XVIII es comúnmente admitida por toda la comunidad científica desde entonces.
¿Donde estaban ciertos señores periodistas el día que lo explicaron en clase?
En septiembre pasado la prestigiosa revista científica Nature publicaba la secuenciación del genoma del chimpancé en la que se demostraba que compartimos 99% de los genes con estos animales.
Nuestro parentesco es tan alto que en estos momentos la comunidad científica está debatiendo la posibilidad de cambiar la clasificación de los chimpancés de forma tal que compartan el mismo género que nosotros. Me explico:
La clasificación del chimpancé es: reino animal, clase mamífero, orden primate, suborden simio, familia homínidos y especie pan troglodytes.
El cambio afectaría a que pasarían de llamarse pan troglodytes a Homo troglodytes.
Esto puede significar un revolución en la historia; pues, al reconocerlos como "Homo" se les reconoce como pertenecientes al mismo grupo que el Homo sapiens, Homo erectus, Homo hábilis, etc, etc. Es una especie de reconocimiento de que acabamos de descubrir que aún existen "hombres primitivos". Muy primitivos si se quiere, pero hombres.
No se trata de proteger animales (con todos mis respetos para ellos), ni de proteger animales en peligro de extinción, aunque este motivo ya es suficientemente importante para tenerlo en cuenta y no tomarse a chufla el asunto; sino de proteger a los animales más humanos de todos los animales, exceptuando el propio hombre.
Es preocupante que lo que esté frenando a tomar la decisión de si denominarlos "Pan" u "Homo" sea precisamente, la horda de paletos que desde su ignorancia más absoluta sobre el tema, se les pueden tirar encima.
Y respecto a las declaraciones de cierto arzobispo, aún estoy esperando que me presente un estudio que demuestre que el hombre comparte un solo gen, con Dios para afirmar que somos imagen y semejanza de él.
Este debate no es nuevo. Hace unos 150 años, los abolicionistas pedían derechos para los negros y los paletos de la época decían: ¡Qué barbaridad!, ¡derechos para los negros!, ¡y los derechos de los blancos!, ¡pero cuándo se ha visto que seamos iguales!, ¡cuándo se ha visto a un negro pintar la Capilla Sixtina o componer algo lejanamente similar a una ópera de Mozart o escribir el Quijote!
El debate se volvió a producir con motivo de reclamar derechos para la mujer y ahora que descubrimos la cercanía a nosotros de los chimpancés, de nuevo aparecen los mismos argumentos.
Ahora reconocer los derechos de los negros es fácil; así como los derechos de la mujer. Lo difícil es haberlo hecho en su tiempo.
Está muy bien que ciertos periodistas lean novelas y todo tipo de género de ficción o fantasía; pero no estaría de más, de vez en cuando, leer algún libro de divulgación científica o que hable del mundo real.
Si me lo permiten, les recomiendo que lean nuestro libro "El Proyecto Gran Simio" de Peter Singer y Paola Cavalieri, que por cierto fue uno de los libros recomendados en el Forum de las Culturas celebrado en Barcelona. Es un libro ameno en el que cada capítulo está escrito por un científico y en él, razonan por qué apoyan el proyecto.
Entre estos científicos está Jane Goodall, premio Príncipe de Asturias del 2003 (el Nobel de los españoles), el Benjamín Franklin (el Nobel de los EEUU), Dama del Imperio Británico (el Nobel de los ingleses), Medalla de la Legión Francesa (el Nobel de los franceses) además de ser doctora Honoris Causa por un millar de Universidades.
Y como comprenderán, me parece mucho más a tener en cuenta la opinión de Jane Goodall que las que pueda tener cierto arzobispo o cierto locutor de la COPE.
A mi todo esto me produce sentimientos encontrados. Por una parte los monos no dejan de ser animales aunque al verlos actuar me dan miedo, se parecen tanto a las personas que me da no se que, además, la propuesta es no de ley, vamos que es más simbólico que otra cosa. Si me pongo del otro lado pienso que más valdría hacer que se cumplieran los Derechos Humanos con las personas y después ya nos podríamos poner con el resto de los simios.
P.D. Esto supone dar derechos a Aceves e individuos similares.