Viernes, 05 de mayo de 2006
De vez en cuando me doy una vuelta por los viejos avisos y relaciones del siglo XVII, aquellas cartas u hojas impresas que, en la ?poca, hac?an las veces de peri?dicos, contando sucesos, hechos b?licos, noticias de la corte y cosas as?. Con el tiempo he tenido la suerte de reunir una buena provisi?n en diversos formatos, y algunas tardes, sobre todo cuando tengo un episodio de Alatriste en perspectiva, suelo darles un repaso para coger tono y ambiente. Su lectura es sugestiva, a veces tambi?n desoladora ?comprendes que ciertas cosas no han cambiado en cuatro siglos?, y en ocasiones muy divertida. ?se es el caso de una relaci?n con la que di ayer. Est? fechada en 1634, y se refiere a la peripecia de tres frailes mercedarios espa?oles que viajaban frente a la costa de Cerde?a. Me van a permitir que lo cuente, porque no tiene desperdicio.

El barco era peque?o y franchute, llevaba rumbo a Villafranca de Nizo, y a bordo, adem?s de los tres frailes espa?oles ?Miguel de Ramasa, Andr?s Coria y Eufemio Melis?, iban el patr?n, cuatro marineros y cinco pasajeros. A pocas millas de la costa se les ech? encima un bergant?n turco ?en aquel tiempo se llamaba as? a todo corsario musulm?n, berberiscos incluidos? haciendo se?ales de que amainasen vela. El patr?n se dispuso a obedecer, argumentando que, siendo franc?s el barco, podr?an negociar con los corsarios y seguir viaje a salvo. Pero los tres frailes, s?bditos del rey de Espa?a, no ve?an las cosas con tanto optimismo. Ustedes se escapan de rositas, protestaron, pero nosotros vamos a pagar el pato. Por religiosos y por espa?oles, pasaremos el resto de nuestras vidas apaleando sardinas al remo de una galera, o cautivos en Argel o Turqu?a. As? que, de perdidos al r?o, resolvieron cenar con Cristo antes que en Constantinopla. Que el di?logo de civilizaciones, apuntaron, lo dialogue la madre que los pari?. De manera que se remangaron las sotanas, se armaron como pudieron con cuatro chuzos, tres escopetas y tres espadas sin guarnici?n que hab?a a bordo, y amotin?ndose contra los tripulantes del barco, los metieron con los cinco pasajeros encerrados bajo cubierta. Despu?s pusieron trapos en torno a las espigas de las espadas para que sirvieran de empu?aduras, y se hicieron una especie de rodelas amarradas al brazo izquierdo con almohadas y cuerdas. Luego se arrodillaron en cubierta y rezaron cuanto sab?an. Salve, regina, mater misericordiae. Etc?tera.

Ahora, h?ganme el favor y consideren despacio la escena, que tiene su puntito. Imaginen ese bergant?n corsario de doce bancos que se acerca por barlovento. Imaginen a esos feroces turcos, o berberiscos, o lo que fueran ?veintisiete, seg?n detalla la relaci?n?, amontonados en la proa y en la regala, blandiendo alfanjes y relami?ndose con la perspectiva, en plan tripulaci?n del capit?n Garfio. Imaginen la sonora rechifla del personal cuando se percata de que en la cubierta de la presa no hay m?s que tres frailes arrodillados y d?ndose golpes de pecho. Y en ?sas, cuando los dos barcos est?n abarloados y los turcos se disponen a saltar al abordaje, los tres frailes ?los supongo j?venes, o cuajados y correosos, duros, muy de su tiempo? se levantan, largan una escopetada a quemarropa que pone a tres malos mirando a Triana, y luego, gritando como locos Santiago y cierra Espa?a, Jesucristo y Mar?a Sant?sima, o sea, llamando en su auxilio al santoral completo y al cop?n de Bullas, tras embrazar las almohadas como rodelas, se meten en la nave corsaria a mandoble limpio, acuchillando como fieras, dejando a los turcos con la boca abierta, perd?n, oiga, vamos a ver, aqu? hay un error, los que ten?amos que abordar ?ramos nosotros. Con la cara del Coyote tras caerle encima la caja de caudales que ten?a preparada para aplastar al Correcaminos. Y as?, en ese plan, dejando la mansedumbre cristiana para d?as m?s adecuados, los frailes escabechan en tres minutos a doce malos, que se dice pronto, y otros cinco se tiran al agua, chof, chof, chof, chof, chof, y el resto, con varios heridos, pide cuartel y se rinde despu?s de que fray Miguel Ramasa le atraviese el pecho con un chuzo al arr?ez corsario, ?junt?ndose los dos tanto, que le alcan?? el turco a morder en una mano, y acudiendo fray Andr?s Coria le acab? de matar?. Con dos cojones.

Ocurri? el 21 de octubre de 1634, d?a de santa ?rsula y de las Once Mil ?una m?s, una menos? V?rgenes. Y qu? quieren que les diga. Me encantan esos tres frailes.

-Arturo P?rez-Reverte- XL Semanal
Publicado por .AuStRaLiA. @ 14:30  | Otros
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