jueves, 04 de mayo de 2006
Otra película preciosa, llena de fantasía, imaginación y dulzura de Tim Burton. En este aso adapta a la pantalla un cuento que ya es un clásico de Roald Dahl en el que se habla de la importancia de la familia, de la imaginación, de la libertad, del dinero (o más bien la falta de él).

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Charlie es un buen chico que quiere por encima de todo a sus abuelos y padres que viven todos juntos en una pequeña casita que se cae a trozos. Todos los días comen sopa de col con col, como dice su madre pero para ellos lo más importante es estar todos juntos.

Willy Wonka es el tío más raro del mundo, indescriptible, genial, hay que verlo Jonny Deep lo borda y es que le pegan estos papeles de tíos raros y que viven la libertad hasta el extremo (veáse Jack Sparrow). Escenas memorables como la primera vez que aparece en pantalla y las leches que se mete contra los cristales.

Es una película para niños, si, pero como en la mayoría de las películas infantiles el trasfondo es mucho mayor que en las pelis para adultos. La inocencia, el colorido, la diversión... lo contagia todo y cuando termina eres un poco más feliz que cuando empezaste a verla porque recuperas un poco la fe en el mundo.
Publicado por Desconocido @ 12:56  | Cine y TV
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