Este domingo, 11 de junio pasará a la historia, no sólo porque haya sido mi cumpleaños

sino porque el deporte español ha escrito una página brillante con Nadal
campeón de
Rolland Garros por segundo año y Alonso
primero en Silverstone y más líder del
campeonato que nunca.
Lo de Alonso no lo vi. Estaba durmiento, son las fiestas de mi pueblo y mi estado este fin de semana ha sido... (beber) eso. A Nadal si lo vi, porque no puede resistir la tentación de ver a los dos mejores en una final de gran slam. Porque Nadal es una máquina del tenis en tierra batida y porque Federer es una máquina de tenis en todas las superficies, también en tierra batida, pero menos que Nadal.
No puedo decir mucho sobre este chico que no se haya dicho ya. Sólo tiene 20 años le quedan todavía unos cuantos y ya ha conseguido mucho, y otro tanto que le queda por conseguir. Tiene tiempo, y al parecer, ganas. Se rebozó en la tierra después de ganar. Bien.
Del tenis tan sólo un apunte más. La inclusión de Alex Corretja como reportero dicharachero. Me gusta, mucho, no es periodista y se nota, es verdad, pero tiene bastante facilidad de palabra, conecta con los jugadores, los conoce y lo que es mejor, los comentarios le salen del alma. Ayer no tuvo precio el 'Venga no me jodas' cuando Nadal pisó la red. Además, ya no está Emilio Sánchez Vicario, tío más soporífero retransmitiendo un partido no he visto nunca.
Sobre Alonso no puedo decir mucho, más bien nada. Se que la carrera fue más bien un coñazo que fue el primero siempre y que todos los adelatamientos tuvieron lugar en la línea de boxes, que Weber y Shumi pequeño se dieron un ostión y que eso fue lo mejor de todo. El podio, sosito, muy sosito, se nota que no está el horno para bollos.