Mi?rcoles, 20 de septiembre de 2006
?Murieron los arque?logos que entraron en la tumba de Tutankamon a causa de un conjuro, de un virus o todo fue fruto del azar? El enigma de los decesos de quienes hollaron el sarc?fago del fara?n contin?a. ?Ser? otra maldici?n?

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El pasado mes de enero, la momia de Tutankamon fue sometida a una tomograf?a. Desde 1968 nadie la hab?a visto. Durante el corto traslado desde su tumba en el valle de los Reyes hasta el laboratorio de Luxor se produjo una intensa tormenta de arena y lluvia, inusual en esa regi?n. Un rumor se extendi? como la p?lvora entre los presentes: ?La maldici?n del fara?n?. As? es como se ha dado en llamar a las misteriosas muertes que hubo entre el equipo de arque?logos que descubri? su tumba en 1923. Y, aunque parezca incre?ble, los casi 90 a?os transcurridos desde entonces no han diluido la fascinaci?n por esta leyenda. Prueba de ello es la carta que una mujer surafricana envi? el pasado invierno al Museo de El Cairo suplicando que se hicieran cargo de una antigua joya, un escarabajo supuestamente robado de la c?lebre tumba, que un marinero gan? a las cartas en Egipto y que hab?a acabado en sus manos. Despu?s de perder a su hija y a su marido, la propietaria averigu? que la alhaja ya hab?a dejado anteriormente una estela de muertes, por lo que pretende deshacerse de ella.

La leyenda de la maldici?n comenz? con la muerte de Lord Carnavon, el millonario que patrocin? los trabajos arqueol?gicos de Howard Carter, el descubridor de la fabulosa tumba y sus tesoros. Su deceso acaeci? en abril de 1923, s?lo unas semanas despu?s de haber entrado con Carter y otras personas en el sepulcro. Al parecer, Carnavon sufri? la picadura de un mosquito cuya infecci?n invadi? sus v?as respiratorias caus?ndole neumon?a y septicemia.

La prensa de la ?poca, que ya hab?a tratado el hallazgo en primera plana, se hizo eco del suceso con titulares sensacionalistas del tipo ?la maldici?n del fara?n cae sobre el profanador de su tumba?. Para embrollar a?n m?s el asunto, la escritora Marie Corelli asegur? en The Times que los arque?logos hab?an hallado una inscripci?n en el mausoleo que rezaba: ?La muerte vendr? con alas ligeras sobre todo aquel que se atreva a violar esta tumba?. Este ep?grafe, sin embargo, jam?s ha sido hallado.

La leyenda se propag?, sobre todo, cuando unos meses despu?s de la muerte de Lord Carnavon, su hermanastro, Aubrey Herbert, que tambi?n hab?a visitado la tumba, se suicid? en un arrebato de locura, y por el fallecimiento repentino en El Cairo de la enfermera que cuid? al millonario en sus ?ltimos d?as.

Desde entonces, las opiniones se han dividido en dos bandos. Por un lado, est?n los que atribuyen a la maldici?n cualquier muerte asociada, aunque sea de lejos, con el hallazgo. Seg?n ?stos, en 1930 las v?ctimas ascend?an ya a 21, si bien de todas ellas s?lo seis hab?an presenciado in situ la apertura de la c?mara real. En el otro extremo est?n los arque?logos, que siempre han sostenido que la maldici?n es una ?leyenda?.

Entre ambos est?n los cient?ficos, que tratan de hallar venenos, virus u hongos en el interior del mausoleo capaces de causar los s?ntomas que aquejaron a los afectados. Todo un reto, pues mientras unos murieron pronto y por infecciones o arrebatos de locura, otros lo hicieron pasados varios a?os. Adem?s, siempre queda por contestar el mayor enigma de todos: ?por qu? Carter, el m?s involucrado, no falleci? hasta 17 a?os despu?s y pl?cidamente en su casa de Inglaterra? ?Y por qu?, tambi?n, llegaron a ancianos otros colaboradores presentes al abrirse al tumba, como Allan Gardiner, Otto Neubert o la hija de Carvanon?

Por m?s que la l?gica y la ciencia rechacen la existencia de ?sta u otra maldici?n, la sombra de la momia vengadora reaparece cada vez que las reliquias de Tutankamon o sus propios restos son perturbados. En los a?os 60, el profesor Mohammed Ibrahim muri? s?bitamente tras firmar, obligado por el Gobierno egipcio, la autorizaci?n para que algunos objetos del t?mulo del fara?n fueran trasladados a una exposici?n en Par?s. Y la historia se repiti? en 1972 con su colega Gamal ed-Din. Aunque ?ste declar? no creer en la maldici?n, falleci? tras autorizar el env?o a Londres de objetos funerarios de Tutankamon. Afortunadamente para quienes creen en estas historias de venganzas venidas desde el m?s all?, tras la ?ltima y breve excursi?n que realiz? al tom?grafo, y por decisi?n de Zahi Hawass, director actual del Consejo de Antig?edades egipcias, la momia de Tutankamon no volver? a ser molestada.

Gloria Garrido - XL Semanal

ALGUNAS PISTAS FALSAS

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Reconstrucci?n del rostro de
Rams?s II


A. La ?venganza? de Rams?s II. A su momia tambi?n se le atribuyen instintos vengativos. El d?a que lleg? al Museo de El Cairo, uno de sus brazos se levant? y rompi? una vitrina, dejando 20 heridos y cinco muertos. M?s tarde se supo que se movi? por el calor.

B. El poder de la palabra. El esoterismo adjudica a las palabras una energ?a eterna, y ellas habr?an causado las muertes. Aunque nunca se ha hallado ninguna inscripci?n en la tumba, hay quien asegura que Carter la hizo desaparecer para evitar que los trabajadores huyeran.

C. Histoplasmosis. M?dicos, como John Walter, apoyaron la tesis de que las muertes pudieron haber sido ocasionadas por un virus, pero en la tumba de Tutankamon no se detectaron estos microorganismos.

D. Hundimiento del Titanic. En su viaje inaugural, el barco llevaba en su puente de mando la momia de una pitonisa de la ?poca de Amenofis IV. Se lleg? a decir que sus efluvios afectaron al capit?n Smith y provocaron la cat?strofe del 14 de abril de 1912.

TRES HIP?TESIS... Y UNA PRUEBA

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?ste es el retrato robot del ?asesino?. Usando las tomograf?as realizadas en enero a su momia, los arque?logos han revelado que esta era la cara de Tutankamon, con 19 a?os.


Radiaciones
Esta tesis se basa en una supuesta similitud entre los s?ntomas de los arque?logos afectados y las v?ctimas de la bomba at?mica de Hiroshima: cansancio, embolias, alteraciones de la conducta? Esta teor?a, un tanto surrealista, pero defendida por el cient?fico at?mico Bulgarini, entre otros, asegura que los egipcios ya conoc?an las leyes de la desintegraci?n del ?tomo y el uranio. Y utilizaron materiales radioactivos para proteger los sepulcros. Sin embargo, los estudios realizados en la tumba no han detectado tales materiales.

Sustancias venenosas
Otra teor?a es que los sacerdotes del Antiguo Egipto conoc?an venenos letales como el Haemanthus toxicarius, o cebolla t?xica, que ten?a un efecto paralizante sobre la m?dula espinal, el cerebro y las v?as respiratorias. Tambi?n creaban otras sustancias con los venenos de escorpiones y serpientes capaces de conservar sus efectos durante a?os y de provocar par?lisis del sistema nervioso. Pero los an?lisis del comandante Robert Philips, oficial m?dico y delegado naval para las investigaciones cient?ficas de El Cairo en el tiempo del descubrimiento demostraron que no hab?a veneno alguno en la tumba.

?caros y hongos
La hip?tesis m?s defendida es la del Aspergillus niger, un hongo detectado en 1962 por el bi?logo Ezz Eldin en numerosos arque?logos, que vive en las momias y los sepulcros cerrados y puede provocar fiebre e inflamaci?n de las v?as respiratorias, s?ntomas que coinciden con los que aquejaron a Lord Carnavon. Otra posible enfermedad es la conocida como ?sarna de los coptos?, producida por ?caros microsc?picos, muy com?n tambi?n entre los arque?logos, cuyos s?ntomas son infecciones de la piel y las v?as respiratorias.

Y. ? UNA PRUEBA
Dada la variedad de causas de las muertes, su distancia en el tiempo, y los numerosos supervivientes a los que la visita a la tumba no afect?, la teor?a m?s l?gica es que los primeros decesos crearon una suerte de psicosis colectiva. A este respecto cabe se?alar la reciente investigaci?n del egipt?logo Dominic Montserrat, de la Open University de Londres, seg?n la cual el concepto de ?maldici?n de la momia? precede al descubrimiento de la tumba de Tutankamon. Sus antecedentes m?s inmediatos se hallan en obras cuyos protagonistas son perseguidos por momias vengativas, tales como la obra teatral del ingl?s Jane Loudon Webb titulada La momia (1822), que a su vez habr?a inspirado La maldici?n de la momia, o en la obra Perdido en la pir?mide, de Louise May Alcott, autora de Mujercitas.

CUATRO PREGUNTAS CLAVE

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A la izquierda, Howard Carter, el primero que entr? en la c?mara real, que sobrevivi? 17 a?os al presunto infortunio. A la derecha, Lord Carnavon, que muri? d?as despu?s de entrar
en la tumba.


Qu? muertes, adem?s de la de Lord Carnavon, alimentaron la leyenda?
Entre otras, las de Arthur Mace, enfermo antes del descubrimiento; Georges B?nedite, experto del Museo del Louvre; Archibald Reid, radiologista, y la de Georges J. Gould, millonario estadounidense que muri? al d?a siguiente de visitar la tumba. Todos presentaron fiebre alta, fatiga intensa y delirios.

?Y cu?les fueron las m?s amarillistas?
Las de Lord Westebury y su hijo, acaecidas en 1919. El hijo, secretario de Carter, fue hallado muerto en su cama sin motivo aparente. Y el padre se suicid? lanz?ndose al vac?o d?as despu?s. Se dijo que guardaban un jarr?n de alabastro de Tutankamon en su casa, pero este extremo no est? demostrado.

?Ha habido otras muertes tras hallar sepulcros cerrados durante siglos?
En 1973 murieron 12 de los 14 cient?ficos que abrieron el sepulcro del rey polaco Casimiro III (1310-1370), enterrado en la cripta del castillo de Vavel. Se cree que el responsable pudo ser el Aspergillus flavus, un hongo hallado en el f?mur del rey.

?Por qu? no muri? ning?n obrero de la excavaci?n?
En 1933, el egipt?logo alem?n Georg Steindorf dec?a que deber?a descartarse toda causa sobrenatural en las muertes de arque?logos debido a que no muri? ninguno de los miles de obreros, turistas, periodistas o personalidades que la visitaron.
Publicado por .AuStRaLiA. @ 12:46  | Otros
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