¿Alguien se acuerda de los cuentos de verdad? Me explico, antes de que los cogiera Disney y a parte de matar madres se dedicara a suavizar los finales para que todos fueran contentos y felices sin recordar que la vida es dura, muchas veces injusta y que la gente se muere. Si alguna vez has leído la versión original de La Sirenita, por ejemplo, o 'La vendedora de fósforos' o cualquier cuento de verdad recuerda el dolor y la tristeza que sentía la sirenita al caminar o la vendedora de fósforos que para sentir un poco de calor tenía que gastar su mercancía mientras deliraba por el frío. Al final las dos mueren.

Vale, pues el laberinto del fauno es un cuento. Un cuento cruel y duro y complicado y con monstruos, como en los sueños. Ofelia se inventa un mundo para escapar de una realidad horrible (su madre se ha casado con un capitán del ejército franquista, un hijo de puta con todas las letras, está viviendo en el campo y su madre está muy enferma). Toda la película se podría dividir en dos partes: por un lado el mundo real y por otro la parte de fantasía. Hasta el punto que parecen dos películas distintas.
Sobre efectos visuales, maquillaje, ambientación, fotogafía y demás apartados técnicos no tengo nada que decir, son perfectos. De las interpretaciones, pues que Sergi López haciendo de militar cabrón se lleva la palma, que Maribel Verdú sin desnudarse en una película es muy convincente, conmovedora en el papel de mujer de pueblo, de las que han perdido la guerra y que intenta ayudar a su hermano que está en el monte. Que Ariadna Gil es frágil, es dulce... que Ivana Baquero, la niña, sólo con los ojos ya dice que tiene la cabeza en otro mundo, que ella no puede vivir en un mundo como en el que vive. Para terminar el fauno, que da un mal rollo toda la película que no te imaginas, no sabes de que va, si la quiere ayudar o si no.
Escenas que merecen mención a parte la escena en que la niña encuentra por primera vez al fauno, cuando Mercedes le da lo que se merece a Vidal, cuando la niña descubre que su madre se desangra y en general cualquiera en la que Ofelia esté maquinando. Desde el bicho del principio convertido en hada hasta la mandrágora debajo de la mesa de Carmen nunca sabes si lo que ves es real o no y ahí está precisamente la gracia.
Al final, todo acaba de la única manera que puede acabar, de la que sabes desde el principio pero que no te quieres creer. La falta de costumbre, los cuentos siempre acaban bien, se supone.
'El laberinto del fauno' tiene en la dirección a Guillermo del Toro pero la financiación es casi toda española, los actores españoles y la película va a los Oscar por México. ¿Injusto? Puede que si, pero si gana no haremos el pringado como muchos piensan, puede que de manera indirecta se demuestre que se pueden hacer en España películas cojonudas de fantasía, que no tienen nada que ver con las americanas.