viernes, 27 de octubre de 2006
Hace ya un tiempito que puse un artículo de Arturo Pérez-Reverte sobre un niño que era un guarro comiendo calamares porque me recordaba, en cierta manera a una situación que viví yo y que sigo viviendo ya que veo a la criaturita cada día al volver del cole con su abuelita.

Pero hoy lo que quiero decir es que ¡estoy contenta! Al niño baboso (porque babea) le ha dado últimamente por sentarse encima de la rueda del autobús, es decir, donde va la rueda, no encima de la rueda en sentido literal. El busero le ha cantado las cuarenta y le ha dicho que se bajara de ahí que se iba a partir la crisma. Y oye, mano de santo, ni ha chistado el querubín.

P.D. después de varios intentos he conseguido colocar, más o menos, un vídeo en el menú de la derecha así que pondré vídeos de lo que se me ocurra de vez en cuando. De momento 'Otherside' de Red Hot Chilli Peppers.
Publicado por Desconocido @ 18:06
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Comentarios
q bueno arturín. ganas de darle un bofetón al zagal te entran. paciencia con el de la rueda.
buen vallisoledía.
Publicado por cyberanchoa
sábado, 28 de octubre de 2006 | 11:20