Ya hice hace bastante tiempo que
escribí otro post con un tema parecido a este. Aquel iba del terror que imponen los terroristas y que no estoy por la labor de dejarme chantajear.
Bien, ahora, con la que se ha montado con el Polonio, al hilo de la gripe aviar, los transgénicos y otras tantas cosas digo a las administraciones que tampoco pienso dejarme acojonar por ellos. Parece que nos tratan a todos como niños pequeños sobredimensionando las cosas para asustarnos y tenernos bien ataditos.
El polonio es una sustancia que hace falta ingerir para que te radie. Hay personas expuestas todos los días a radiación, por ejemplo, los técnicos que hacen pruebas médicas en los hospitales (radiografías...). Hay radiación que salva vidas, que me digan sino que coño hace la radioterapia con los enfermos de cáncer. Desde luego la radiación no es buena ni saludable pero no hace falta montar tal pifostio.
Hace unos meses fue la gripe aviar, la siguiente gran pandemia mundial. Pandemias, de momento, hoy que es su día, es la del Sida, el gran problema, la gran enfermedad...
Me niego a no ir a Asia por culpa de la gripe aviar, me niego a no ir a Londres si quiero ir por culpa de la radiación, iré a a EE.UU si quiero aunque me fichen de por vida y aunque puedan escuchar mis conversaciones y archivar mis sms. No quiero que los Estados me traten como si fuera una cría.
Soy adulta, se como están las cosas, se lo que puede pasar y me da igual. Como ya dije otra vez una vida con miedo no es vida. Hace falta hacer lo que quieras dentro de lo que puedas me refiero a posibilidades económicas o de tiempo, no el que por televisión te digan trecientas millones de veces que es muy peligroso viajar a Egipto.
Pues sí, es peligroso, pero te puedes limitar a contar los atentados que ya sabré yo atar cabos y saber que te la juegas si vas, pero no acojones al personal de esa manera.
A veces tengo la sensación de que vivimos en un 'que viene el lobo, que viene el lobo constante' y que cuando vuelva a venir el lobo de verdad nadie le hará caso porque estaremos tan acostumbrados a que nos metan miedo por nada que no haremos caso. Fatal error predicar sin ton ni son.