A verla ya mismo, corriendo, fúmate las clases, el trabajo o lo que sea. Nadie debería vivir sin ver esta película, la tercera y última del tándem Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga que al parecer se divorcian y ya no hacen otra película juntos. Lástima, mucha lástima. Y si no quieres saber no leas.
Y es que cuando terminó no fui capaz de levartarme de la butaca. Sólo quería seguir respirando. La película dicen que habla de incomunicación y de las consecuencias que produce.
Yo soy yo y mis circunstancias, y nunca tanto como ahora. Nunca antes podrías darte cuenta que mucho más allá de un simple efecto mariposa las cosas que hacemos, las personas con las que nos relacionamos dejan una huella en los demás y nosotros en ellos y así siempre. Por eso hay que centrar las historias.
El matrimonio que no habla, que se lleva mal, que no hace ni caso a sus hijos y que viajan a Marruecos para recuperar el tiempo perdido.
La familia marroquí. El padre no se entera de lo que hacen sus hijos, de que el pequeño espía a su hermana cuando se desnuda, que juegan con el fusil, que casi matan a una turisma americana.
La niñera mexicana, ilegal, que se lleva a los hijos de sus jefes a la boda de su hijo en méxico porque no padres ni nadie es capaz de hacerse cargo de los niños para que ella pueda acudir a la boda.
Y la sordomuda japonesa que quiere por todos los medios que se la tire alguien.
De las cuatro historias y aunque todas están relacionadas la que más me mató fue la de la japonesa. La chica está salida. Es lo que piensas, quiere por todos los medios que se la folle alguien. Pero lo que realmente quiere es sentirse querida, comprendida y comunicada. En su mundo sin ruido no puede hacerse enteder ni hacer que la entiendan fácilmente, en un encuentro físico no hace falta hablar, no hace falta escuchar.
La niñera mexicana representa el drama de muchos como ella, que viven y trabajan en EEUU desde hace décadas, que tienen allí su vida, pero no pueden estar allí a pesar de sacar el país adelante, tanto como los norteamericanos. Quiere a los niños como si fuera su madre: los despierta, los duerme, les da de comer, juega con ellos, les cuenta historias... pero no es su madre, no tiene derecho a llevarlos con ella a ninguna parte y eso le cuesta la deportación después de 16 años porque la policía no escucha, o no quiere escuchar, o no puede escuchar. Eso no importa.
La familia marroquí que compra el fusil (la conexión entre todos) para matar chacales. Juegan con el y disparan a un autobús de turistas. Le pegan un tiro a Susan (Cate Blanchett), la acomodada americana que vive un infierno durante cinco días perdida en medio del desierto en compañía de su marido y del guía (gesto precioso aunque típico el del dinero del final). Mientras el resto de turistas tan sólo piensan en marcharse mientras ella se desangra. La ambulancia que no llega porque EEUU no se fía de los marroquíes, los marroquíes que creen que ha sido un asaltante, EEUU que piensan que han sido terroristas. Y sólo han sido un par de niños jugando con un fusil.
Contando el argumento, seguramente no sea gran cosa pero hay críticos que dicen que sólo por ver a Brad Pitt (que por cierto está inmenso) hablando por teléfono merece ir a verla. Nunca había tenido una sensación como esta al terminar de ver la película. Con 'Million Dollar baby' lloré mucho incluso después de terminar de verla, con 'Babel' se te caen las lágrimas sin darte cuenta, no puedes respirar y cuando termina no ves el mundo de la misma manera.
Por eso lo vuelvo a repetir, a verla YA. Y si podéis en V.O.