martes, 09 de enero de 2007
Desde que estoy yendo a conducir por las mañanas todos los días desayuno fuera de casa, en una cafetería al lado del Corte Inglés. Estoy sola, así que si no tengo periódico o libro me dedico a mirar y a escuchar a la gente.

Hoy me ha llamado mucho la atención la conversación entre dos mujeres que estaban sentadas a mi lado. Bueno, más que conversación era monólogo porque la de las gafas no callaba ni debajo del agua y además a gritos. La cosa ha empezado mientras hablaba de sus padres de que no querían comprar tal cosa, que ella decía que era lo mejor para ellos, pero claro que su padre le respodía que eran muy mayores que ya no estaban para esas cosas.

A continuación y sin respirar la tía se puso a hablar de su hija. La criatura había visto una falda vaquera en las rebajas de Zara y la quería, pero ella no estaba dispuesta a comprarla porque tenía mil. La chica le empezó a decir que tenía una fiesta y que iban a ir todas supermonas menos ella porque no le quería comprar la falda.

La mujer pasó en un segundo de ser hija a ser madre, sin darse cuenta. Ni se puso en el lugar de su hija ni se puso en el lugar de sus padres cuando ella es madre e hija al mismo tiempo. Sorprende la capacidad de algunas personas para pasar ciegas, mudas y sordas por la vida sin darse cuenta de sus propias contradicciones cuando son tan evidentes.

La otra conversación en la que he pensado la vi en la televisión. En concreto el capítulo de ayer de CSI NY (el mejor de la temporada, de momento, por cierto). Caso de una mujer que llamaba a hombres que veía en su trabajo (era maitre en un restaurante) de manera anónima y se dedicaba al sexo telefónico con ellos sin que ellos supieran quien era. La mujer es la muerta, pero eso ahora es lo de menos. El caso es que llamaba más de una vez y los tíos se quedaban hablando con ella durante minutos más de una vez y se quedaban tan panchos.

Imagen


Y he aquí que llegó la pregunta del millón: '¿A ti alguna vez te ha llamado alguna mujer anónima?', - Si claro, - ¿Y eso te pone cachondo?. A parte de salirse por la tangente y empezar a decir que la fantasía es el recurso más simple del mundo para crear deseo, aumentarlo o lo que sea no se llegó a ninguna conclusión.

Pero mi reflexión es la siguiente. Si en vez de ser una mujer la que llamaba a los hombres hubiera sido un hombre el que llamaba a mujeres hubiera sido radicalmente distinto. Por encima de que a los tios les ponga (que estoy segura de que a la mayoría les pone) a una mujer eso le asustaría y colgaría el teléfono a toda leche, eso, si no denuncia al tío que la ha llamado.

Yo he tenido un par de intentos de ligue con tíos que se han confundido de teléfono y a parte de despacharlos lo más rápido posible me he sentido incómoda por hablar con gente que no conozco de nada. Ni siquera suavemente fueron capaces de mantenerme en la conversación.

Que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte es verdad. Y yo no me imaginaba hasta que punto.
Publicado por Desconocido @ 11:14  | Cosas mías
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios