Estoy cansada, muy cansada, escamada, muy escamada así que si bajo el ritmo con el blog que no le extrañe a nadie. Últimamente ando un poco perdida, un poco baja y un poco triste. Es lo que tiene madrugar que me trastorna. Me levantaba a las 8.30 pero desde que estoy en pie desde las 7.20 estoy hecha un asco.
Soy de dormir mucho, lo reconozco, sino duermo 9 horas tengo sueño pero el umbral de la mala leche lo paso el miércoles o el jueves después de moveme del nido a las siete de la mañana. Necesito aprobrar el carné de conducir para no tener que madrugar porque esto va a acabar conmigo pero no tengo fecha todavía y me da la sensación de que cada día lo hago peor porque estoy más cansada porque estoy más harta.
Además, últimamente las cosas en el trabajo están tensas. No en mi departamento (menos mal) que más mal que bien vamos tirando, aunque mi jefe cada día está mas agrio por culpa de su jefe en nuestro pequeño cuartito-zulo de internet esta todo muy tranquilo, hablamos de los culos de los tíos de los anuncios de colonia, de granos, de libros... con paz y amor.
Pero en redacción la cosa está jodida. El subdirector está de mala ostia y todo el mundo está de mala leche. El mal humor es contagioso y yo soy la que más contacto tiene con ellos y no esté enfadada es que estoy sin ganas de nada. Parece que últimamente todo lo hago mal, que no debería estar aquí. Hace poco me dijeron que el trabajo me venía grande que era mucha responsabilidad para mi (y para la mierda que cobro - esto lo digo yo)