Hay un equipo en Valladolid que no juega ni al fútbol, ni al baloncesto y que está en la élite, que siempre da guerra a pesar de que su presupuesto es la mitad que el de los equipos más ricos de España: es el Balonmano Valladolid, BM Valladolid o como se quiera.
Su entrenador, Juan Carlos Pastor es además, seleccionador nacional y ha conseguido con esta los mayores éxitos. A esto se debe añadir que este equipo, dentro de los del montón en cuestión de presupuestos siempre está entre los grandes cuando de competiciones se trata.
Ayer se quedaron a las puertas de la final de la Liga de Campeones de la manera más cruel posible: Ya no queda partido, sólo un penalti, si lo meten pasan, si no eliminados. Roberto Rentero no pudo con la presión y falló. Se acabó. Fuera.
Fue emocionante, lo reconozco, el Valladolid siempre fue por delante en el marcador, pero la renta de dos goles de los Alemanes en su casa al final valió su peso en oro.
Aún así yo vi lo que nunca había visto. Yo vi el partido en ur bar, contodo el mundo pegado a la pantalla, sufriendo y comiéndose los muñones. Fue intenso, divertido y emocionante y aunque no tuvo un final feliz espero que el Flensbourg gane la final. Por lo menos que nos hayan ganado los Campeones. Y si hubieran pasado... ¿Hubiera ardido Pucela?