Viernes, 12 de octubre de 2007
A menudo llegan cartas pidiendo que recomiende un libro para j?venes. Algo que los anime a leer. En literatura, la palabra j?venes resulta ambigua y peligrosa, de modo que no suelo meterme en ese tipo de jardines. Cada cabeza es un mundo aparte. Por lo dem?s, creo que, salvo contadas excepciones, lo que establece la diferencia entre un libro para j?venes y otro para adultos es la edad de quien lo lee. Unos textos encuentran a su lector en el momento adecuado, y otros no. El conde de Montecristo, por ejemplo, puede fascinar lo mismo a un joven de quince a?os que a un abuelo de setenta. Y no sabr?a decir cu?ndo es m?s placentero y provechoso leer La l?nea de sombra, El guardi?n entre el centeno, La cartuja de Parma, Moby Dick o La monta?a m?gica.

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Hay una novela, sin embargo, con la que tengo la certeza de ir sobre seguro, pues no conozco a ninguno de sus lectores, j?venes o adultos, que no hable de ella con entusiasmo. Con su t?tulo ocurre como con tantas obras maestras: el cine lo hizo todav?a m?s popular, devor?ndolo, y al fijarlo en el imaginario colectivo desvincul? el mito de la fuente original. Pero ese libro extraordinario sigue ah?, en librer?as y bibliotecas, en buen y s?lido papel impreso, esperando que manos afortunadas lo abran y se estremezcan con su invenci?n perfecta, su belleza y su trama sobrecogedora. La novela se llama Dr?cula y fue escrita ?a m?quina, innovaci?n t?cnica absoluta en aquel momento? por su autor, Bram Stoker, hace ciento diez a?os.

Dr?cula es de una modernidad que apabulla. Para construirla, Stoker se zambull? en leyendas medievales, supersticiones y brumas balc?nicas, vampirismo y hombres lobo, sin que nada de eso entorpeciese con erudiciones inoportunas, a la hora de escribir, la limpia eficacia de su historia, a la que aplica una factura t?cnica complicada, impecablemente resuelta, que ya quisieran para s? muchos de los que, a estas alturas del tiempo y la literatura, pretenden romper o reinventar las reglas del juego. La historia, que empieza cuando el joven ingl?s Jonathan Harker viaja a Transilvania para negociar una venta con un arist?crata local, se fragmenta en cartas, diarios ?ntimos, recortes de prensa, grabaciones fonogr?ficas e incluso el espeluznante diario de a bordo ?pieza maestra dentro de la obra maestra? del capit?n de un nav?o, el D?meter, que con su perro negro ocupa por m?rito propio un lugar en la nomenclatura de barcos legendarios y misteriosos de la gran literatura de todos los tiempos.

Adem?s, est?n los personajes. Complejos, humanos hasta el dolor, inhumanos hasta la crueldad objetiva y fr?a, los seres que pueblan Dr?cula mantienen al lector pegado a sus p?ginas: las dos amigas atrapadas por una atracci?n fatal, la desnudez fetichista de sus pies ??c?mo insiste en eso el autor!? cuando se entregan al terrible seductor, la violaci?n-vampirizaci?n de Lucy, la impotente lucidez de Van Helsing, el sacrificio del compa?ero generoso, la dram?tica empresa de los tres amigos y su estaca en el coraz?n, la fan?tica fe del miserable y leal loco Renfield en su maestro-mes?as, a prueba de manicomios? Y, por encima de todos, desde que una mano fuerte, fr?a como la nieve, estrecha la del joven Harker en el castillo de los C?rpatos, la extraordinaria e implacable sombra que planea sobre la novela: ese espl?ndido conde Dr?cula, cuya enga?osa ancianidad y bigote blanquecino quedaron borrados para siempre, en la iconograf?a cl?sica del mito ?160 adaptaciones cinematogr?ficas?, por la magn?fica palidez engominada de Bela Lugosi, la elegancia aristocr?tica de Christopher Lee, la escalofriante cortes?a de Frank Langella y todas las derivaciones, variantes o suced?neos generados en torno; desde bodrios infames para la tele hasta obras maestras como el m?tico, genial, Vampiros del maestro John Carpenter.

Y es que, por encima de todo eso, Dr?cula es una novela magn?fica que a ning?n lector deja indiferente. ?La mejor del siglo?, afirmaba de ella Oscar Wilde en 1897; y con Don Juan y Fausto, seg?n Andr? Malraux, ?los ?nicos mitos creados por los tiempos modernos?. Un pedazo de libro, vamos. De los que enganchan ?literalmente ? por el pescuezo. As? que, se?ora, caballero, profesor de literatura o quien diablos sea usted, perm?tame una sugerencia: si esa lastimosa criatura suya no abre nunca un libro, c?mprele Dr?cula, o h?gaselo leer y comentar en clase. A usted, de paso, tampoco le vendr?a mal. ?chele un vistazo, y ya me contar?. Tan seguro estoy de eso que, si no funciona, yo mismo le devuelvo su dinero.

- Arturo P?rez Reverte, XL Semanal-

P. D. La libros triunfantes en la biblioteca de mi instituto era 'El guardi?n entre el centeno' y 'Dr?cula', jam?s estaban disponibles. Por supuesto, y tambi?n recomiendo 'Dr?cula' de Bram Stoker
Publicado por .AuStRaLiA. @ 12:06  | Cosas m?as
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Comentarios
Una novela que me encanto cuando peke y que cuando pasan a?os me vuelvo a leer y siempre me encanta!! :D
Publicado por Laguna_sunrise
Lunes, 15 de octubre de 2007 | 14:39