En un mundo donde el ser humano ha perdido la capacidad de enjendrar hijos, donde no hay un sólo niño, en el que no ha habido pañales ni biberones en 18 años, de repente aparece una embarazada.
Si sigues es bajo tu responsabilidad.
Ahora aparece un hombre torturado por la pérdida de su hijo, mueto hace ya casi diez años, y su mujer a la que no ha visto en ese mismo espacio de tiempo y ella, le pide ayuda. El hombre ha perdido toda esperanza va al trabajo y se emborracha o lo que sea para tener la capacidad de sentir, que por lo demás ya ha perdido.
El escenario es un Londres futuro (pero no mucho) en un clima preapocalíptico, en un mundo sin niños los adultos no tienen ninguna motivación por la que luchar, la gente pone su fe en un régimen totalitario y fascista que se dedica a extraditar o a matar directamente a todos los inmigrantes.
La película cuenta la lucha de ese hombre por llevar a cabo la empresa que le ha encomendado su exmujer (asesinada por la policía), llevar a una embarazada hasta un barco donde unos hombres que pertenecen a algo llamado 'Proyecto Humano' pueden ayudar a la madre y al bebé.
No faltan escenar sobre cojedoras como la muerte de Jasper (Michael Caine) en un papel fantástico, con una frase para la posteridad: "El Gobierno suministra antidepresivos y equipos para el suicidio a manos llenas, pero la marihuana sigue siendo ilegal".
La batalla final rodada cámara en mano, la escena del parto y sobre todo cuando están intentando salir del edificio y entonces todo el mundo se da cuenta de que hay un bebé.
El final es triste pero arroja una pequeñísima luz de esperanza para un mundo que puede volver a recuperar las risas de los niños.